Crisis de la gastronomía en Bucaramanga se cuece a fuego lento: van 45 restaurantes cerrados

Crisis de la gastronomía en Bucaramanga se cuece a fuego lento: van 45 restaurantes cerrados

Resumen

La crisis gastronómica en Bucaramanga avanza con el cierre de 45 restaurantes solo en 2025, impulsado por costos crecientes y cambios en el consumo. Acodres alerta sobre posibles cierres masivos en 2026 si no se implementan medidas urgentes.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera

La mesa del sector gastronómico en la capital santandereana empieza a quedarse vacía. Así lo advierte Jaime López Mejía, empresario del departamento y presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres), quien durante una entrevista con Caracol Radio encendió las alarmas por un posible cierre masivo de restaurantes en 2026, empujado por el aumento del salario mínimo, el encarecimiento de los insumos y la presión creciente de los arriendos.

Las cifras ya dan señales claras. Solo en 2025, según datos de Acodres, al menos 45 restaurantes cerraron sus puertas en Bucaramanga. No todos desaparecieron del mapa por completo: algunos optaron por mutar su modelo de negocio para sobrevivir.

“Tenemos reportes de cerca de 45 establecimientos que han decidido cerrar o transformar su operación. Muchos están funcionando como cocinas ocultas o compartiendo espacios con otros restaurantes para reducir costos y optimizar recursos”, explicó López Mejía.

El panorama no es exclusivo de la capital santandereana. A nivel nacional, el gremio calcula que cerca de dos mil establecimientos gastronómicos dejaron de operar durante el último año. Para Acodres, si no se adoptan medidas urgentes desde el Gobierno Nacional, el 2026 podría marcar una oleada de cierres aún más severa.

“Lo que vemos es un sector que no está creciendo, sino resistiendo. Si no hay acciones concretas, lo que viene son cierres masivos. La inflación, el endeudamiento y la caída del consumo nos tienen contra la pared”, advirtió el dirigente gremial.

El cambio en los hábitos de los consumidores también ha golpeado con fuerza. Cada vez menos personas salen a comer fuera de casa y quienes lo hacen buscan opciones más económicas, lo que reduce el flujo de clientes en restaurantes tradicionales.

“Hoy se ve menos gente en las calles y en los establecimientos. El consumo cambió: el cliente está buscando precios bajos y eso afecta directamente la rentabilidad de muchos negocios”, señaló López Mejía.

Ante este escenario, Acodres ha elevado su voz ante el Gobierno Nacional. El gremio interpuso derechos de petición solicitando, entre otras medidas, la reducción de dos puntos en el impuesto al consumo como un alivio para el sector.

“Nosotros trabajamos cuando la gente descansa y somos grandes generadores de empleo. Por eso necesitamos un tratamiento tributario distinto. Nuestro llamado a los empresarios es a buscar alternativas antes de llegar a despidos masivos, optimizar las operaciones y tratar de sostener esta industria mientras pasa este momento tan difícil”, concluyó.

Mientras tanto, en Bucaramanga, muchos restaurantes siguen atendiendo con la incertidumbre servida en cada plato, esperando que las soluciones lleguen antes de que el cierre definitivo sea la única opción.

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por Camilo Silvera
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