Convocatoria a marcha por la soberanía reabre críticas al Gobierno Petro y sus prioridades
Resumen
El llamado del presidente Petro a una marcha por la soberanía suscita críticas. Analistas dudan de amenazas reales, sugieren motivaciones políticas y destacan problemas internos urgentes que necesitan atención inmediata. La convocatoria podría aumentar la polarización.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El anuncio del presidente Gustavo Petro de convocar una manifestación nacional en defensa de la soberanía, programada para este 7 de enero, ha generado no solo respaldo entre sus seguidores, sino también fuertes cuestionamientos desde distintos sectores de la opinión pública, que ponen en duda tanto la necesidad de la marcha como el mensaje político que pretende transmitir.

Uno de los principales puntos de crítica gira en torno a la noción misma de soberanía. Para analistas y ciudadanos, no existe en la actualidad una amenaza real ni una pérdida efectiva de la soberanía colombiana, ni una intervención extranjera que justifique una movilización de esta magnitud. En ese sentido, consideran que el llamado presidencial podría responder más a una estrategia política que a una situación concreta que afecte la autodeterminación del país.
A esto se suma el contexto mundial y la postura del Gobierno frente a Venezuela y el régimen de Nicolás Maduro, un tema que ha despertado especial inconformidad. Diversos sectores recuerdan que durante años se han documentado graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela, hechos ampliamente condenados por la comunidad internacional y por numerosos líderes políticos de la región y del mundo. Para estos críticos, resulta contradictorio que el presidente colombiano muestre una defensa activa del vecino país, cuando Colombia enfrenta profundas crisis internas que demandan atención prioritaria en lugar de estar pendiente del vecino país.
La inseguridad, la violencia persistente en varias regiones y recientes hechos de alto impacto —como la masacre de Santander de Quilichao— que son mencionados como ejemplos de problemáticas frente a las cuales, según sus detractores, el Gobierno no ha reaccionado con la misma contundencia ni sensibilidad frente a los hechos acontecidos dentro de su país. Esta percepción ha alimentado la idea de que el Ejecutivo estaría mirando hacia afuera mientras se agravan los conflictos dentro del país.
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También se ha cuestionado que, mientras múltiples naciones y líderes internacionales han respaldado la salida del régimen de Nicolás Maduro, el presidente Petro mantenga una postura que muchos consideran más empática con el pueblo venezolano que con los propios ciudadanos colombianos, quienes enfrentan dificultades económicas, sociales y de seguridad.
Para estos sectores críticos, la marcha convocada no solo no responde a una amenaza concreta, sino que podría profundizar la polarización y desviar la atención de los desafíos urgentes que vive Colombia. En ese sentido, insisten en que la verdadera defensa de la soberanía comienza por garantizar la seguridad, la justicia y el bienestar dentro del propio territorio.
Mientras tanto, la convocatoria sigue en pie y se espera la participación de ciudadanos en distintas plazas del país, en una jornada que, más allá de la movilización, ha reabierto el debate sobre las prioridades del Gobierno y el rumbo del discurso político nacional.