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Con más rechazo ciudadano que apoyos, Concejo de Bucaramanga aprobó histórico endeudamiento de $538 mil millones

Concejo de Bucaramanga aprobó un empréstito de $538 mil millones para modernizar semáforos y ejecutar obras de movilidad, pese al rechazo ciudadano y dudas sobre su viabilidad.

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Con 14 votos a favor y 5 en contra, y una férrea oposición ciudadana el Concejo de Bucaramanga aprobó el Proyecto de Acuerdo 011 de 2026, iniciativa con la que el alcalde Cristian Fernando Portilla Pérez logró la autorización para contratar operaciones de crédito público por más de 538 mil millones de pesos destinados principalmente a la modernización de la red semafórica y a la ejecución de obras estratégicas de movilidad, tal y como lo afirmó la administración.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda

Redacción Política / EL FRENTE

La sesión realizada durante la mañana de este viernes dejó en evidencia dos visiones completamente distintas sobre el futuro financiero y urbanístico de la ciudad. Mientras los concejales ponentes, junto con la bancada oficial y la administración defendieron el empréstito como una herramienta indispensable para sacar a Bucaramanga del rezago vial y tecnológico, buena parte de la ciudadanía que intervino durante la sesión abierta expresó su rechazo al considerar que el proyecto presenta vacíos técnicos, incertidumbres jurídicas y un endeudamiento excesivo para las finanzas municipales.

Durante la sustentación de la ponencia positiva, los concejales encargados de estudiar la iniciativa insistieron en que el municipio sí tiene capacidad financiera suficiente para asumir el endeudamiento sin poner en riesgo su estabilidad fiscal.

Uno de los principales argumentos expuestos por los ponentes fue el cumplimiento de los indicadores establecidos por la Ley 358 de 1997 para autorizar operaciones de crédito público. Según explicaron, Bucaramanga cumple ampliamente con los requisitos de solvencia, sostenibilidad y superávit primario exigidos por la normatividad nacional.

“El municipio no llega ni siquiera al 10 % en el indicador de solvencia, cuando el límite permitido es del 60 %. En sostenibilidad tampoco se supera el 44 %, pese a que el techo legal es del 100 %. Y en superávit primario jamás se acerca al límite permitido”, señalaron los concejales ponentes que durante la exposición técnica presentada ante la plenaria.

Los defensores del proyecto también resaltaron que Bucaramanga mantiene actualmente una calificación financiera Triple A otorgada por Fitch Ratings, certificación que, según explicaron, demuestra la fortaleza fiscal de la ciudad y le permitiría incluso asumir un endeudamiento cercano a los 700 mil millones de pesos.

La administración municipal y los ponentes insistieron además en que las obras proyectadas no corresponden a iniciativas improvisadas, sino que forman parte del Plan de Desarrollo Municipal y del Plan Maestro de Movilidad planteado para el periodo 2010-2030.

 

¿Parda dónde va la plata?

El grueso de los recursos estaría destinado a dos grandes componentes: la modernización integral del sistema semafórico y la construcción de obras viales asociadas a la troncal Norte-Sur, particularmente la ampliación de la vía 2W hacia el Mutis, el intercambiador de la carrera Novena con calle 45 y corredores complementarios.

En el caso de la semaforización, la administración argumentó que Bucaramanga opera actualmente con una infraestructura tecnológica prácticamente obsoleta. Durante la exposición, los ponentes describieron una red semafórica “arcaica”, vulnerable incluso a lluvias moderadas y dependiente de piezas antiguas difíciles de reemplazar.

“Bucaramanga todavía tiene semáforos antropófagos. Se daña uno y hay que desbaratar otro para intentar repararlo”, expresó uno de los concejales ponentes al explicar el deterioro tecnológico del sistema.

Según la defensa oficial del empréstito, la ciudad enfrenta un crecimiento acelerado del parque automotor sin que exista una expansión proporcional de la infraestructura vial. De acuerdo con las cifras socializadas en la sesión, diariamente se registran más de 800 mil recorridos en el área metropolitana, la mayoría concentrados en Bucaramanga, mientras corredores como las carreras 15, 27 y 33 continúan soportando gran parte de la carga vehicular.

La administración sostiene que el nuevo sistema semafórico permitiría reducir tiempos de desplazamiento, disminuir accidentes, optimizar el tránsito, reducir emisiones contaminantes y generar ahorros en combustible.

Otro de los puntos centrales de la defensa del empréstito fue el impacto urbanístico y económico de las obras. Según los estudios presentados, la ampliación vial y las nuevas intersecciones permitirían disminuir hasta en un 22 % los tiempos de recorrido, generar más de dos mil empleos directos y aumentar la plusvalía en varios sectores de la ciudad.

“Esto no es la solución total de la movilidad, pero sí el inicio para consolidar la troncal Norte-Sur metropolitana que Bucaramanga viene aplazando desde hace muchos años”, argumentaron los ponentes.

 

Voces rotundas para defender el NO

Sin embargo, mientras la administración exponía las bondades financieras y técnicas del proyecto, en las barras y durante las intervenciones ciudadanas predominó un ambiente de desconfianza y oposición.

Varios ciudadanos cuestionaron la magnitud del endeudamiento y advirtieron que aún existen dudas sobre la viabilidad real de las obras, los costos finales y la capacidad de ejecución de la administración municipal.

Algunos intervinientes aseguraron que el municipio no ha entregado suficiente claridad sobre estudios definitivos, cronogramas, riesgos contractuales ni impactos fiscales futuros, mientras otros alertaron sobre la posibilidad de comprometer vigencias futuras en medio de un panorama económico incierto.

Además, el ambiente dentro del recinto evidenció que el rechazo ciudadano no se concentra únicamente en el monto solicitado, sino también en la percepción de que Bucaramanga podría estar asumiendo una deuda histórica sin garantías plenas sobre los resultados.

Uno de los sectores políticos que ha expresado mayores reparos frente al empréstito es el encabezado por el concejal Diego Lozada, quien en distintas declaraciones ha advertido que la administración aún no explica con suficiente precisión por qué resulta indispensable acudir al endeudamiento en un momento donde el recaudo tributario del municipio ha venido creciendo de manera sostenida.

“El problema no es solo cuánto se quiere endeudar Bucaramanga, sino para qué. Hoy la ciudad recauda más que nunca y aun así se plantea acudir al crédito sin que los ciudadanos conozcan con precisión en qué se va a gastar”, manifestó Lozada.

El cabildante ha insistido en que el crecimiento del recaudo del Impuesto Predial en los últimos años demuestra que la ciudad atraviesa un momento fiscal distinto al de administraciones anteriores, razón por la cual considera que antes de adquirir nuevas obligaciones financieras debería existir una explicación mucho más rigurosa sobre prioridades, cronogramas y retornos de inversión.

Para Lozada, además, el debate no puede desligarse del esfuerzo tributario que actualmente realizan los ciudadanos. El concejal ha criticado que mientras el recaudo municipal aumenta, los alivios para los contribuyentes disminuyen, particularmente en descuentos por pronto pago del Predial.

“La ciudad necesita planificación, prioridades claras y respeto por el esfuerzo de la gente. Antes de endeudarnos, hay que explicar con total transparencia por qué es necesario y en qué se va a invertir cada peso”, concluyó.

 

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