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Opinión

¡Colombia necesita decisiones firmes!

El artículo respalda la disciplina fiscal y la aprobación del presupuesto 2027 como base para fortalecer la estabilidad económica y la confianza institucional en Colombia.

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El artículo respalda la disciplina fiscal y la aprobación del presupuesto 2027 como base para fortalecer la estabilidad económica y la confianza institucional en Colombia.

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El presidente de Colombia Abelardo De la Espriella apuesta por el orden fiscal y el futuro del país Gobernar una nación exige carácter, determinación y sobre todo, responsabilidad frente al futuro de sus ciudadanos.

En momentos en que Colombia necesita recuperar la confianza económica y fortalecer sus instituciones, considero acertada la decisión del Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella de avanzar con el Presupuesto General de la Nación para 2027, por $634,9 billones. Este anuncio representa una señal importante, las diferencias políticas no deberían paralizar la planeación financiera del Estado ni comprometer el cumplimiento de sus obligaciones con los colombianos.

La responsabilidad fiscal también es una forma de gobernar bien; el orden fiscal no debe verse como una simple exigencia económica. Es una responsabilidad con los ciudadanos que trabajan, pagan impuestos y esperan que sus recursos sean administrados con transparencia y eficiencia. Por eso, valoro que el Gobierno plantee como prioridad la estabilidad financiera, la continuidad del gasto social y la confianza de los inversionistas. Son objetivos que considero fundamentales para construir una economía más sólida.

La decisión de acudir al mecanismo presupuestal anunciado por el Ejecutivo, invocando el artículo 59 del Estatuto Orgánico del Presupuesto, deberá desarrollarse con pleno respeto por la legalidad. La firmeza gubernamental adquiere mayor legitimidad cuando está respaldada por las instituciones. Un presupuesto que debe trabajar por la gente.

Los $634,9 billones proyectados para 2027 representan mucho más que una cifra. Son recursos que deben respaldar el funcionamiento del Estado y atender necesidades sociales que no admiten indiferencia. Creo que una administración responsable tiene la obligación de proteger la inversión social y, al mismo tiempo, evitar que el desorden financiero termine afectando a las familias, los trabajadores y los sectores productivos.

También considero fundamental que las regiones, especialmente departamentos como Santander, encuentren oportunidades de desarrollo mediante una distribución eficiente y equitativa de los recursos. Confianza empresarial y crecimiento económico Me parece positiva la intención del Gobierno de presentar un proyecto de ley de rescate fiscal. Colombia necesita medidas que contribuyan a ordenar sus finanzas sin perder de vista la generación de empleo, la productividad y la competitividad. Los empresarios y emprendedores necesitan estabilidad para invertir, contratar trabajadores y proyectar sus negocios.

Un Estado que administra responsablemente sus recursos puede ayudar a crear ese entorno de confianza. Por supuesto, los anuncios deben convertirse en resultados. La transparencia, el control del gasto y la rendición de cuentas serán indispensables para demostrar que esta estrategia responde al interés nacional. Mi posición: Apoyar las decisiones responsables y exigir resultados.

 Desde mi perspectiva, el Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella está planteando una orientación económica que merece reconocimiento por sus objetivos de estabilidad, disciplina fiscal y continuidad institucional. Apoyar esa orientación no significa desconocer los desafíos del país, sino reconocer que Colombia necesita una administración con capacidad de decisión y visión de futuro.

El verdadero liderazgo se demostrará cuando las medidas anunciadas produzcan beneficios verificables para los ciudadanos. Porque un país no progresa solamente con discursos: Progresa cuando sus gobernantes toman decisiones responsables, administran con transparencia y convierten los recursos públicos en bienestar para su gente.