¡Carajo!, por fin el Invías mira para Santander: tras 8 días de derrumbe inician obras de reparación en la vía Bucaramanga – San Gil
Invías inició obras de mitigación en Pescadero, Aratoca, tras la socavación de la vía Bucaramanga-San Gil por la creciente del río Chicamocha.
Invías inició obras de mitigación en Pescadero, Aratoca, tras la socavación de la vía Bucaramanga-San Gil por la creciente del río Chicamocha.
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Mientras la naturaleza actuó en cuestión de horas, la respuesta institucional tardó semanas en traducirse en obras visibles, un tiempo que para muchos usuarios del corredor resultó excesivo frente a la importancia estratégica que tiene esta carretera para la movilidad, el comercio y el turismo de Santander.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Solo cuando la pérdida de banca en el sector Pescadero se convirtió en una amenaza real para uno de los corredores más importantes de Santander, el Instituto Nacional de Vías (Invías) puso en marcha las primeras obras de mitigación para contener la emergencia.
La intervención, aunque necesaria, llega en medio del creciente malestar de transportadores, empresarios, habitantes de la provincia Guanentina y miles de viajeros que durante semanas han reclamado una respuesta más rápida frente al deterioro progresivo de la carretera que comunica a San Gil con Bucaramanga.
La emergencia se presenta en el kilómetro 53 de la vía nacional, en jurisdicción del municipio de Aratoca, donde una creciente súbita del río Chicamocha aceleró la socavación de la banca y comprometió parte de la calzada.
Sin embargo, para quienes recorren diariamente este corredor, el daño no apareció de un momento a otro. Durante varios días fue evidente el avance de la erosión mientras las restricciones aumentaban y la incertidumbre crecía sobre el futuro de una de las carreteras más transitadas del departamento.
Solo después de las evaluaciones técnicas realizadas por la entidad comenzaron las labores de mitigación mediante la construcción de un enrocado en la base del talud, una obra destinada a contener el avance de la erosión y evitar que el río continúe socavando la estructura de la vía. Para ello fueron desplazadas excavadoras, maquinaria pesada y un equipo técnico especializado que trabaja actualmente en la zona afectada.
Aunque el inicio de estas labores representa un alivio parcial para quienes dependen diariamente de este corredor nacional, la intervención deja una pregunta inevitable entre los usuarios: ¿por qué hubo que esperar hasta que la emergencia alcanzara un nivel crítico para iniciar acciones físicas sobre el terreno?
Durante los últimos días las imágenes de la banca al borde del colapso circularon ampliamente entre conductores y habitantes de la región, quienes advertían que el río seguía llevándose el terreno mientras la única respuesta consistía en restringir el paso vehicular. La sensación predominante fue que las medidas preventivas avanzaban mucho más lentamente que el deterioro de la carretera.
La propia entidad reconoce que las obras actualmente en ejecución no constituyen la solución definitiva. Se trata únicamente de trabajos de mitigación destinados a proteger provisionalmente la infraestructura mientras se desarrollan estudios y diseños que permitan definir cuál será la intervención permanente.
Ese anuncio, lejos de despejar las preocupaciones, mantiene abierta la incertidumbre sobre los tiempos reales de recuperación del corredor. Invías aún no ha informado cuándo finalizarán dichos estudios, cuánto costará la obra definitiva ni en qué fecha comenzará su construcción, dejando sin respuestas claras a miles de usuarios que dependen diariamente de esta conexión entre Bucaramanga y la provincia Guanentina.
El director general del Invías, Juan Guillermo Jiménez Gómez, aseguró que la entidad activó sus protocolos desde el primer momento de la emergencia y destacó que actualmente ya existe maquinaria trabajando en el sitio para proteger la infraestructura vial mientras avanzan los estudios técnicos que definirán la solución permanente.
Plan de contingencia
No obstante, las explicaciones institucionales contrastan con la percepción de numerosos transportadores y habitantes de Santander, quienes consideran que la reacción pudo haber sido más ágil para evitar que la pérdida de banca siguiera avanzando hasta comprometer seriamente la estabilidad del corredor.
Mientras tanto, la movilidad continúa habilitada únicamente a un carril bajo estrictos controles de tránsito, señalización permanente y monitoreo técnico. Como medida preventiva, Invías mantiene la restricción para vehículos articulados de gran capacidad, decisión que ha obligado a cientos de transportadores de carga a recorrer largas rutas alternas para poder ingresar al área metropolitana de Bucaramanga.
Los vehículos pesados deben desviarse por el corredor Tunja, Duitama, Málaga, Pamplona y Bucaramanga, un trayecto considerablemente más largo que incrementa tiempos de viaje, consumo de combustible y costos logísticos. Para vehículos de hasta categoría C3 permanece habilitada la ruta Socorro, Zapatoca y Girón.
Estas restricciones impactan directamente la economía regional. La vía Bucaramanga - San Gil constituye uno de los principales corredores turísticos y comerciales de Santander. Por allí circulan diariamente productos agrícolas, alimentos, mercancías, transporte intermunicipal y miles de turistas que visitan destinos como San Gil, Barichara, Curití, Aratoca y el Parque Nacional del Chicamocha.
Cada día de limitaciones representa mayores costos para el transporte de carga, retrasos en la distribución de productos y afectaciones para un sector turístico que depende en gran medida de la facilidad de acceso desde Bucaramanga hacia el sur del departamento.
Precisamente por esa importancia estratégica, diversos sectores consideran que la intervención debió producirse con mayor rapidez. La preocupación aumenta al recordar otros episodios recientes en los que corredores nacionales permanecieron durante meses con soluciones temporales mientras los proyectos definitivos tardaban en iniciar por trámites administrativos, diseños o procesos contractuales.
Ahora, aunque la maquinaria finalmente trabaja en el sector Pescadero, el verdadero desafío apenas comienza. Las obras actuales buscan frenar el avance de la erosión, pero la estabilidad definitiva del corredor dependerá de una intervención de mayor alcance cuya ejecución todavía no tiene un cronograma público.