¿Busca burlar otra vez a las autoridades? Los cambios en el rostro de alias ‘Pichi’ que encendieron las alarmas
Alias ‘Pichi’ habría recibido procedimientos estéticos en una cárcel de máxima seguridad, lo que reaviva dudas sobre los controles del Inpec.
Alias ‘Pichi’ habría recibido procedimientos estéticos en una cárcel de máxima seguridad, lo que reaviva dudas sobre los controles del Inpec.
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Óscar Camargo Ríos, conocido como alias ‘Pichi’ y señalado como uno de los principales capos del microtráfico en Bucaramanga, vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, no por una captura o una fuga, sino por los procedimientos estéticos que habría recibido mientras permanece recluido en una cárcel de máxima seguridad.
Documentos e inventarios conocidos por Noticias RCN revelaron autorizaciones para el ingreso de personal médico e insumos que habrían sido utilizados en tratamientos faciales dentro de la cárcel de La Dorada, en Caldas. Los registros corresponden a mayo y junio de 2026 y han despertado interrogantes sobre los controles del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Entre los elementos relacionados en los documentos aparecen 14 jeringas de ácido hialurónico, toxina botulínica —conocida como bótox— y otros implementos médicos. Una de las autorizaciones, fechada el 25 de mayo, contemplaba el ingreso de personal para una valoración dermatológica. Otro registro mencionaba la atención integral del interno por parte de un cirujano y auxiliares de enfermería.
¿Un cambio de apariencia para evitar ser reconocido?
La controversia creció tras la comparación de fotografías de alias ‘Pichi’. En imágenes anteriores aparece con el cabello corto y una barba incipiente, mientras que en registros más recientes luce el cabello más largo, barba abundante y diferencias visibles en el volumen de su rostro.
El asunto adquiere mayor relevancia por los antecedentes delictivos y las evasiones que han marcado su historial. En octubre de 2024, Camargo Ríos escapó del lugar donde cumplía prisión domiciliaria en Medellín. Fue recapturado el 9 de diciembre de ese año en Copacabana, Antioquia.
Sus cambios de apariencia ya habían llamado la atención de las autoridades durante anteriores episodios de búsqueda. Sin embargo, las fotografías y los documentos divulgados no demuestran por sí solos que los procedimientos tuvieran como finalidad facilitar una nueva fuga.
Las preguntas que rodean el caso
¿Qué procedimientos se realizaron realmente? ¿Cuál fue su justificación médica? ¿Quién autorizó el ingreso de los especialistas y los insumos? ¿Qué controles aplicó el Inpec?
Son algunos de los interrogantes que deja este episodio, que vuelve a poner bajo la lupa la vigilancia en los establecimientos penitenciarios y los protocolos para la atención de internos considerados de alta peligrosidad.