Ataque con explosivos sacudió una iglesia en el Catatumbo: temor por daños en templo parroquial
Un ataque con explosivos dañó el templo parroquial San Martín de Porres en Sardinata, Norte de Santander. La Diócesis de Tibú rechazó la violencia y pidió proteger a la comunidad.
Un ataque con explosivos dañó el templo parroquial San Martín de Porres en Sardinata, Norte de Santander. La Diócesis de Tibú rechazó la violencia y pidió proteger a la comunidad.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Un nuevo episodio de violencia sacudió al Catatumbo y golpeó un espacio que representa mucho más que un lugar de oración para sus habitantes. Este viernes 9 de octubre, artefactos explosivos causaron daños materiales en el templo parroquial San Martín de Porres, ubicado en el corregimiento de Luis Vero, zona rural del municipio de Sardinata, Norte de Santander.
La explosión generó preocupación entre los habitantes de esta población campesina, donde la iglesia constituye un punto de encuentro para la comunidad y un espacio de acompañamiento espiritual en medio de las dificultades que atraviesa el territorio por cuenta del conflicto armado.
De acuerdo con la información divulgada por Blu Radio, los daños en la estructura religiosa fueron reportados por la Diócesis de Tibú, que rechazó lo ocurrido y expresó su solidaridad con los padres franciscanos encargados del acompañamiento pastoral en esta zona del departamento.
Hasta el momento, la información publicada no precisa quiénes estarían detrás de la acción ni cuáles fueron las circunstancias exactas en las que se produjo la detonación. Tampoco se detallan posibles afectaciones a personas como consecuencia de este hecho.
La Iglesia rechazó la violencia
Tras lo ocurrido, la Diócesis de Tibú manifestó su rechazo a los actos violentos que afectan la vida, la convivencia y la tranquilidad de las comunidades del Catatumbo.
La institución religiosa también hizo un llamado a abandonar los caminos de la violencia y reiteró su compromiso de permanecer cerca de los habitantes de esta región, que durante años ha enfrentado las consecuencias de la confrontación armada.
El ataque vuelve a poner en evidencia la preocupación por la seguridad de las comunidades rurales de Norte de Santander, donde los hechos violentos afectan no solo a la población civil, sino también a espacios que cumplen una función social y comunitaria.
Por ahora, se espera que las autoridades esclarezcan las circunstancias de lo sucedido, establezcan quiénes serían los responsables y determinen el alcance de los daños ocasionados al templo.
Mientras avanzan las verificaciones, el llamado de la Iglesia es a proteger a la población civil y evitar que la violencia siga afectando los espacios de encuentro de las comunidades del Catatumbo.