Alarmante reclutamiento de menores para el sicariato prende las alarmas en Bucaramanga
En Bucaramanga crece el reclutamiento de menores por estructuras criminales para microtráfico y sicariato, un fenómeno ligado a la vulnerabilidad juvenil y la disputa territorial.
En Bucaramanga crece el reclutamiento de menores por estructuras criminales para microtráfico y sicariato, un fenómeno ligado a la vulnerabilidad juvenil y la disputa territorial.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Cada vez son más los adolescentes que terminan involucrados en homicidios por encargo en Bucaramanga y su área metropolitana. Detrás de varios hechos de sangre registrados en los últimos meses, las autoridades y expertos advierten un fenómeno silencioso que gana terreno: el reclutamiento de menores de edad por parte de estructuras delincuenciales dedicadas al microtráfico y al sicariato.
La preocupación se intensificó tras la reciente aprehensión de dos adolescentes, de 14 y 15 años, señalados de participar en el asesinato de un joven de 21 años en Piedecuesta, un caso que volvió a poner en evidencia la utilización de menores como presuntos ejecutores de homicidios.
De acuerdo con especialistas, las organizaciones criminales aprovechan contextos de vulnerabilidad, deserción escolar, pobreza y falta de oportunidades para captar a niños y adolescentes, quienes inicialmente son utilizados como informantes o distribuidores de estupefacientes y, posteriormente, son vinculados a actividades sicariales.
Las autoridades sostienen que este fenómeno responde a la disputa entre estructuras ilegales por el control territorial y las rentas derivadas del narcotráfico urbano. La utilización de menores representa una estrategia para dificultar la acción judicial y garantizar el relevo de integrantes dentro de las organizaciones criminales.
Frente a este panorama, expertos insisten en que la respuesta no puede limitarse a la acción policial. Consideran indispensable fortalecer la prevención, ampliar las oportunidades educativas y laborales para los jóvenes y reforzar el acompañamiento familiar e institucional para evitar que más adolescentes sean instrumentalizados por redes delincuenciales que continúan expandiendo su influencia en Bucaramanga y el área metropolitana.