Volver a cosechar el café: la vida campesina de Marien renace en Oiba

Anuncio publicitario
Anuncio publicitario expandido

Resumen

Tras décadas de lucha, la señora Pinto Fonseca recupera tierra perdida y renace con un proyecto agrícola en Santander gracias a la URT. La restitución trajo la calma a su vida, plantando sueños que florecen en más de 3,000 matas de café y 80 gallinas ponedoras.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Camilo Silvera  profile image
by Camilo Silvera
Volver a cosechar el café: la vida campesina de Marien renace en Oiba

Tras dos décadas marcadas por el dolor y la incertidumbre, la señora Pinto Fonseca encontró en la Unidad de Restitución de Tierras (URT) no solo un camino para recuperar lo perdido, sino la posibilidad de volver a soñar.

En octubre de 2001, la vida de Marien y su familia cambió para siempre. En su hogar, ubicado en el corregimiento San Ignacio del municipio de Landázuri (Santander), la violencia tocó la puerta. “Un grupo armado ilegal asesinó a mi esposo y a mí me pusieron un tiempo para abandonar mis tierras; me tocó dejar todo”, recordó.

Para salir de su hogar, fue escoltada por la Cruz Roja Colombiana. Tuvo que dejar sus proyectos y la vida que había construido junto a su familia. Su destino fue Bucaramanga, donde intentó empezar de nuevo, pero no fue fácil.

Era docente de ética y religión, y madre de tres niños pequeños, pero enfrentó una realidad que jamás imaginó: “me tocó sacar a mis hijos sola y sin nada, porque todo lo que habíamos trabajado, toda una vida allá, se quedó en los predios. Perdimos la tierra, la casa, los cultivos y el ganado”, relató.

Después de 12 años, el destino le brindó una oportunidad para volver a confiar. “En 2013 me encontré con el padre Francisco de Roux en Barrancabermeja. Él me dijo cómo hacer una carta y me explicó lo que debía hacer. Yo me comuniqué con Restitución de Tierras y empezamos la gestión”, dijo Marien.

Así inició un proceso que demoró años, y que en un punto pareció interminable. Dos compensaciones fueron ordenadas por un tribunal especializado, pero solo una hasta el momento se materializó en 2023, en el municipio de Oiba (Santander). Sin embargo, la esperanza tomó fuerza cuando apareció alguien decisivo y muy profesional. “Me encontré con ese angelito de Dios, esa persona que puso en mi camino: la ingeniera Rosmira Orduz de la URT”, comentó.

Con el acompañamiento y el trabajo técnico de la Unidad, el proyecto productivo que Marien soñaba comenzó a hacerse realidad. El fruto de la restitución está basado en la siembra de 3.000 matas de café y un galpón de gallinas ponedoras que fue aprobado y puesto en marcha.

“Es un proyecto muy fructífero, porque a mí me gustan las gallinitas y uno puede vender los huevos para el sostenimiento. Además, me hicieron mejoras porque yo tenía un galpón campesino, y no tenía normas sanitarias. Ya todo está con la respectiva seguridad y norma: ahora tengo 80 gallinas ponedoras”, recalcó Pinto.

Hoy, Marien habla con alegría al mostrar sus cultivos. Por primera vez siente que algo regresa a sus manos. Con convicción, Marien Pinto deja un mensaje a otras víctimas: “la URT está cumpliendo. No les dé temor acercarse. Deben mantener la esperanza”. La reparación tiene espera, pero cuando llega transforma vidas.

Camilo Silvera  profile image
por Camilo Silvera
📰

Suscripciones Digitales

Accede a nuestras ediciones digitales y contenido exclusivo

Ver planes de suscripción
o recibe nuestro boletín gratuito

¡Listo! Revisa tu correo

Haz clic en el enlace de confirmación para completar tu suscripción.

Leer más