Trastorno afectivo bipolar en Colombia: miles de casos y un estigma que sigue costando vidas

Trastorno afectivo bipolar en Colombia: miles de casos y un estigma que sigue costando vidas

Resumen

El trastorno bipolar en Colombia sigue subdiagnosticado y el diagnóstico tardío aumenta el riesgo de deterioro y suicidio.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Andrés Quijano

En el marco del Día Mundial del Trastorno Afectivo Bipolar, expertos en salud alertaron sobre el impacto silencioso de esta enfermedad en Colombia y la necesidad urgente de fortalecer el diagnóstico temprano y el acceso a tratamiento oportuno. El trastorno afectivo bipolar es una condición crónica que puede tardar años en identificarse, lo que incrementa el riesgo de deterioro funcional y suicidio.

Esta enfermedad se caracteriza por la alternancia de episodios de depresión y manía o hipomanía, afectando profundamente la vida personal, social y laboral de quienes la padecen. A nivel global, se estima que entre el 1 % y el 2 % de la población vive con este trastorno, aunque especialistas advierten que la cifra podría ser mayor debido al subdiagnóstico.

En Colombia, los trastornos mentales ya representan una de las principales causas de discapacidad, una situación que ha sido reconocida por organismos como la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, persisten importantes barreras de acceso a servicios de salud mental, así como desconocimiento generalizado sobre estas condiciones.

“El trastorno bipolar no es un rasgo de personalidad ni un cambio emocional pasajero; es una enfermedad médica compleja que requiere diagnóstico oportuno y manejo continuo”, explicó el doctor Andrey Rojas, asesor médico de Adium. Según el especialista, uno de los principales problemas es que muchos casos se confunden inicialmente con depresión, lo que retrasa el tratamiento adecuado.

El riesgo asociado es significativo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las personas con trastorno bipolar tienen una probabilidad considerablemente mayor de suicidio en comparación con la población general. En Colombia, este fenómeno continúa siendo una prioridad de salud pública, con miles de casos reportados cada año.

El diagnóstico tardío es uno de los mayores desafíos. Estudios internacionales indican que pueden pasar varios años antes de que un paciente reciba un diagnóstico correcto. Durante ese tiempo, la enfermedad puede avanzar sin control, afectando múltiples áreas de la vida.

“El estigma sigue siendo una barrera enorme. Muchas personas no consultan por miedo o desconocimiento, lo que prolonga el sufrimiento y dificulta el tratamiento”, agregó Rojas. En ese sentido, subrayó la importancia de reconocer síntomas como cambios extremos o frecuentes en el estado de ánimo y acudir a profesionales de salud mental.

El trastorno bipolar suele manifestarse en la adolescencia o adultez temprana y puede acompañar a la persona durante toda su vida. Sin tratamiento, se asocia con hospitalizaciones recurrentes, dificultades laborales y deterioro en las relaciones personales.

No obstante, los especialistas coinciden en que, con un manejo integral que incluya medicamentos estabilizadores del ánimo, terapia psicológica y acompañamiento psicosocial, es posible alcanzar estabilidad clínica y mejorar significativamente la calidad de vida.

En este contexto, el llamado es claro: reducir el estigma, promover la educación en salud mental, incentivar la consulta temprana y garantizar un acceso equitativo a diagnóstico y tratamiento. Solo así será posible enfrentar una enfermedad que, aunque invisible para muchos, sigue teniendo un alto costo humano en el país.

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por Andrés Quijano
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