San Vicente de Chucurí : El reto de gobernar entre la emergencia climática y la tensión política
Resumen
San Vicente de Chucurí enfrenta derrumbes y vías afectadas por lluvias persistentes, mientras la falta de suelo limita la reubicación de familias en riesgo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Por: Pocho Daza, Rafael Serrano Prada y Andrés Felipe Quijano Silva
Presión climática y límites institucionales
San Vicente de Chucurí, reconocido como uno de los principales centros agrícolas de Santander, atraviesa un momento crítico marcado por fenómenos climáticos persistentes y una limitada capacidad institucional para responder a las emergencias. Así lo expone el alcalde Óscar Mauricio San Miguel, quien advierte que el municipio ha enfrentado cerca de tres años continuos de lluvias intensas, con efectos directos sobre la infraestructura vial y la seguridad de las comunidades.
Los derrumbes se han vuelto recurrentes. El más reciente, ocurrido esta semana, estuvo cerca de provocar una tragedia al afectar la vivienda de un adulto mayor y su hijo en condición de discapacidad. Este tipo de episodios ha reactivado una preocupación estructural: la imposibilidad de reubicar familias en zonas de alto riesgo por falta de suelo disponible.
Según el mandatario, dentro del territorio municipal existen aproximadamente 300 hectáreas pertenecientes al Ministerio de Defensa que podrían destinarse a expansión urbana. Sin embargo, estos predios permanecen sin uso habitacional, lo que, en su criterio, limita la capacidad de respuesta frente a emergencias. “Es la única alternativa real de crecimiento que tiene el municipio”, sostiene.
En paralelo, la administración local ha intentado mitigar los efectos del invierno mediante la compra de maquinaria y la intervención directa en vías afectadas. No obstante, las condiciones climáticas han superado la capacidad operativa. La vía circunvalar, por ejemplo, presenta cierres frecuentes debido a deslizamientos, lo que impacta la movilidad y la economía local.
El anuncio de un posible periodo seco —asociado a la variabilidad climática— es recibido con expectativa, aunque también con cautela. El alcalde reconoce que un cambio hacia condiciones de sequía podría traer nuevos riesgos, como incendios forestales y escasez de agua.
Choques con el Gobierno y reclamos regionales

En el plano político, el discurso del alcalde evidencia una relación tensa con el Gobierno nacional. San Miguel cuestiona lo que considera una falta de apoyo efectivo hacia los territorios, especialmente en temas sensibles como la actualización catastral y la inversión en infraestructura.
Uno de los puntos más críticos es el incremento en los avalúos de predios rurales, que en algunos casos —según denuncia— ha superado el 1.000 %. Esta situación ha generado inconformidad entre pequeños productores, quienes constituyen la base económica del municipio. El alcalde insiste en que las administraciones locales no tienen competencia para modificar estas decisiones ni para establecer exenciones tributarias diferenciadas.
A esto se suma una crítica más amplia sobre el tono del debate político nacional. San Miguel señala que las tensiones entre el Ejecutivo y los gobiernos locales han escalado, dificultando la gestión territorial. En su lectura, los alcaldes enfrentan una doble presión: por un lado, las decisiones centralizadas; por otro, las demandas inmediatas de la ciudadanía.
En materia de infraestructura, el mandatario reitera la existencia de una “deuda histórica” con San Vicente y con Santander en general. A pesar de su relevancia agrícola —especialmente en la producción de cacao—, el municipio no cuenta con conexiones viales estratégicas que faciliten su integración regional.
El alcalde menciona la necesidad de avanzar en proyectos como la transversal que conecte la provincia comunera y el Magdalena Medio, así como la reactivación de inversiones en corredores clave. También cuestiona la falta de continuidad en iniciativas financiadas con recursos previos, señalando que varias obras han quedado sin respaldo en la actual administración nacional.
Controversias locales y memoria del conflicto



Otro frente de tensión se presenta en el ámbito normativo, particularmente en lo relacionado con los derechos de autor por ejecución musical. El alcalde denuncia que entidades encargadas del recaudo han exigido pagos incluso en actividades de carácter social, como colectas para personas enfermas o eventos religiosos.
Según relata, en una jornada solidaria para apoyar a un paciente con cáncer, los costos asociados a estos cobros superaban el dinero recaudado. Situaciones similares se habrían presentado en celebraciones litúrgicas, lo que ha generado inconformidad entre la comunidad. “La norma termina desconectada de la realidad local”, afirma.
En medio de estos debates, el municipio también avanza en procesos de memoria histórica. Este fin de semana se realizará un acto conmemorativo en honor a dos menores que murieron en un atentado guerrillero ocurrido años atrás. La actividad incluirá la entrega de un monumento simbólico y contará con la presencia de autoridades nacionales.
Para el alcalde, estos espacios son fundamentales en un territorio profundamente marcado por el conflicto armado. Su propia historia personal —como hijo de una víctima de desaparición forzada— refuerza su llamado a la verdad por parte de los antiguos actores armados. “El país necesita cerrar esos capítulos con hechos, no solo con discursos”, sostiene.
San Vicente de Chucurí enfrenta así un escenario complejo donde confluyen factores climáticos, limitaciones estructurales y tensiones políticas. La administración local insiste en la necesidad de una mayor articulación con el nivel nacional, mientras la comunidad continúa lidiando con los efectos inmediatos de una realidad que exige respuestas urgentes.