Salario mínimo en Bucaramanga: Estrategias para empresarios que están contra la espada del incremento y la pared de la informalidad
Resumen
La Cámara de Comercio de Bucaramanga insta a las mipymes a implementar planificación y legalidad frente al incremento del salario mínimo, evitando reacciones apresuradas y conflictos jurídicos. La clave está en gestionar eficientemente el impacto y no solo recortar costos.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)El incremento del salario mínimo se convirtió, sin proponérselo, en una prueba de madurez para las mipymes. No define quién paga más, sino quién decide mejor. En Bucaramanga, la Cámara de Comercio apuesta a que la respuesta no sea el miedo ni la informalidad, sino la planeación, la legalidad y la eficiencia.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Economía / EL FRENTE
En los pasillos empresariales de Bucaramanga el tema no se susurra, se discute con calculadora en mano y cejas fruncidas. El incremento del salario mínimo, visto por muchos pequeños y medianos empresarios como un golpe súbito a su ya ajustada estructura de costos, ha instalado una sensación de urgencia que puede resultar más peligrosa que el aumento mismo.
Decisiones apresuradas, acuerdos verbales con empleados, despidos reactivos y “arreglos” por debajo de la mesa aparecen como salidas rápidas que, en realidad, abren la puerta a conflictos jurídicos y pérdidas financieras de largo aliento.
Con ese telón de fondo, la Cámara de Comercio de Bucaramanga decidió intervenir antes de que el remedio termine siendo peor que la enfermedad. Sergio Velázquez Bastidas, vicepresidente de Fortalecimiento Empresarial, explicó en conversación con EL FRENTE que el verdadero riesgo no está en el salario mínimo en sí, sino en cómo se gestiona su impacto dentro de la empresa.
“La peor decisión es la que se toma sin información”, insiste Velázquez. Por eso, la Cámara activó una plataforma de acompañamiento empresarial basada en formación y asesoría técnica individual, dirigida especialmente a las mipymes que sienten que el incremento salarial las puso “contra la espada y la pared”.
El enfoque, explica, parte de una premisa clara: el aumento del costo laboral es una realidad irreversible. Lo que sí es evitable es reaccionar de forma ligera, sacrificando estabilidad jurídica y salud financiera por soluciones inmediatas que luego se convierten en litigios costosos o en caídas productivas difíciles de revertir.
Las “líneas rojas” que ningún empresario debería cruzar
Uno de los ejes centrales de la estrategia es el enfoque jurídico, diseñado para dejar en evidencia las llamadas líneas rojas. Velázquez es categórico: “No puedo sentarme con un empleado a negociar de manera informal un incremento menor al que tiene derecho. Mi posición es dominante y, además, es ilegal”.
Ese tipo de acuerdos, aunque parezcan comprensibles en medio de la presión económica, se transforman con el tiempo en pasivos ocultos. Un trabajador puede reclamar años después no solo el dinero dejado de percibir, sino también intereses y sanciones, convirtiendo una aparente “salvación” en una bomba financiera de efecto retardado.
Otro error frecuente es el despido reactivo. Cuando el incremento salarial obliga a recalcular presupuestos, algunos empresarios optan por prescindir de personal con experiencia, sin medir el impacto real de esa decisión.
“¿Cuánto cuesta reemplazar a un trabajador que conoce los procesos, que maneja maquinaria costosa o productos estratégicos?”, plantea Velázquez. La curva de aprendizaje, los errores iniciales y la pérdida de conocimiento acumulado suelen representar un costo mucho mayor que el propio aumento salarial.
Planeación, eficiencia y ventas:
el triángulo de la supervivencia
La Cámara de Comercio propone un giro de enfoque. Reducir costos no puede ser la única respuesta. La invitación es a revisar estructura financiera, productividad y canales de venta de manera integral.
Algunos empresarios, reconoce Velázquez, ni siquiera tienen claridad sobre sus costos reales. Otros asumen porcentajes de incremento sin un análisis previo. La solución pasa por sentarse a planear eficiencia, optimizar procesos y, sobre todo, pensar en cómo aumentar ventas, no solo en cómo recortar gastos.
Lejos de ser una conferencia aislada, la estrategia se integra a la ruta de fortalecimiento empresarial de la Cámara. Los empresarios que salen con inquietudes pueden solicitar acompañamiento personalizado. Los Centros de Desarrollo Empresarial entran en contacto y construyen planes de trabajo ajustados a la realidad de cada negocio.
La idea es clara: decisiones difíciles, sí; decisiones improvisadas, no.
Frente a la percepción de que el incremento del salario mínimo es una catástrofe para el sector empresarial, la Cámara adopta una postura pragmática. No entra en debates políticos ni cuestiona la decisión gubernamental. La asume como un hecho y propone afrontarla con contexto y herramientas.
“No estamos preparados para incrementos de un día para otro”, reconoce Velázquez, especialmente en empresas pequeñas que no venían trabajando bajo esquemas de planeación. Aun así, insiste en que el resultado final depende en gran medida de la mentalidad empresarial: quedarse anclado al golpe o transformarlo en un proceso de ajuste y aprendizaje.
El empresario santandereano es resiliente, sí. Pero esa resiliencia, advierte la Cámara, debe traducirse en apertura al acompañamiento, en disposición a escuchar y a cambiar prácticas. Las capacitaciones son gratuitas; el único costo es el tiempo. Y, paradójicamente, es el recurso que menos se invierte cuando más se necesita.