Opereta macabra
Resumen
El caos en Colombia se asemeja a una opereta macabra con delirios de poder, incompetencia gubernamental y un intento fallido de paz total, mientras prevalecen amenazas y actuaciones extravagantes del alto Gobierno.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Jaime Galvis
Lo que está sucediendo en Colombia no tiene antecedentes, Los actos del alto Gobierno se asemejan a esas crisis de locura que afectaban a las comunidades de la antigua Europa cuando ingerían pan infestado por el cornezuelo del centeno.
El director de la opereta, nunca ha mostrado signos de verdadera cordura, pero la insania parece generalizarse. Esto recuerda una gran película de Federico Fellini llamada “Ensayo de Orquesta”. Inicialmente los actores de la opereta colombiana asumieron determinados roles, uno de ellos asumió la Presidencia del Senado, a otro, el Director de la Orquesta, lo nombró embajador en Venezuela, a un personaje con destacada actuación en Guatemala le asignó el Ministerio de Defensa, un anciano con distinguido prontuario fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores.
Para el Ministerio de Minas y Energía fue elegida una jacarandosa profesora de Filosofía, quien animó la orquesta con propuestas tales como la necesidad de empobrecer al País, la cancelación de la industria petrolera y algunos disparates más.
El Ministerio de Salud Publica lo recibió una arrogante médica decidida poner patas arriba el sistema de salud del País además de incluir la yerbatería en los medios hospitalarios
Un pintoresco personaje fue la Subdirectora de la Orquesta, la cual se jactaba de ser transportada en helicóptero a su oficina y andaba empeñada en promover el aprendizaje del idioma Swahili.
Otro personaje digno de mención fue la Jefa de Gabinete una joven eminencia gris discreta y sinuosa, antigua secretaria del embajador en Venezuela
Pero además del gabinete ministerial, la orquesta tenía otros actores tales como el hermano del director, quien andaba por las cárceles ofreciendo indultos a cambio de dinero; la Primera Dama quien alternaba danzas callejeras y masajes, con visitas al Papa; el hijo del director de la orquesta codicioso joven que recibía dádivas de personajes oscuros para él y para las campañas de su progenitor.
Con el tiempo, de acuerdo a la Ley de Murphy, la situación empeoró, la orquesta tomó el aspecto de una opereta macabra, el director progresivamente, aumentó sus delirios narco-etílicos y con esto la extravagancia de sus actuaciones. Le invadió el deseo de asistir diversos actos internacionales para dar discursos disparatados y agresivos que desocupan escenarios.
Dentro del País presenta una serie de peroratas en las cuales amenaza y ofende a los diversos gremios, creando un ambiente de crispación y rabia.
Sus actitudes respecto a la delincuencia y la subversión, son de una obsecuencia vergonzosa. Ofrece sobornar a los atracadores con un millón de pesos, si suspenden sus actividades.
Las “negociaciones” con los diversos carteles, mal llamados guerrillas, son una verdadera comedia de equivocaciones. Pretende establecer una “paz total” con la cual lo único que ha ocurrido es el desarme y desmoralización de las Fuerzas Armadas y un fortalecimiento de los grupos de facinerosos.
Los cambios en ministerio y altos cargos públicos han llevado a crear una especie de grupo de serenateros en lo que se suponía una orquesta.
Para rematar faena se presentaron tres episodios absolutamente demenciales: El ELN desata una oleada de violencia en el Catatumbo que ha producido el desplazamiento de miles de campesinos y más de cien homicidios. El Director de Orquesta y el Ministro de Defensa no toman medidas a pesar que los homicidas provenían de Venezuela. Una opereta macabra.
El Director de esa opereta, en una tenida de tres de la mañana, decide impedir el ingreso a Colombia de indocumentados expulsados por el Gobierno de Norteamérica, ante esto el Gobierno Norteamericano amenaza con un alza arancelaria que arruinaría la economía de Colombia. Para remediar el impasse actuaron otras personas, no el Director de la opereta.
Para rematar faena, el Director de la opereta, convoca un Concejo de Ministros, les echa en cara su propia incapacidad y les pide la renuncia.