“Nuestra campaña es por el país, no por ideologías”: general Matamoros
Resumen
Gustavo Matamoros lanza su candidatura presidencial enfocándose en la atracción de votantes desencantados, con un discurso de valores, seguridad y desarrollo regional. Critica a los partidos tradicionales y apuesta por propuestas ejecutables.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En medio de un panorama electoral marcado por la polarización y las alianzas entre partidos tradicionales, el general retirado Gustavo Matamoros Camacho reapareció públicamente para confirmar que continúa en firme su aspiración a la Presidencia de la República. Durante una extensa entrevista radial, el exoficial del Ejército expuso los pilares de su proyecto político, presentó oficialmente a su fórmula vicepresidencial y trazó una estrategia dirigida principalmente a un sector del electorado que, según él, ha abandonado las urnas por desencanto con la política.
Por Rafael Serrano Prada - Director Periódico / EL FRENTE
Matamoros, cuya trayectoria militar está vinculada a algunas de las operaciones más emblemáticas de la lucha contra la guerrilla, afirmó que su campaña pretende posicionarse como una alternativa frente a la confrontación ideológica que domina actualmente el debate público.
“Nosotros no somos de izquierda ni de derecha. Nosotros somos país. Respetamos la Constitución, la ley, el orden y la libertad”, aseguró.
Uno de los anuncios centrales de la entrevista fue la confirmación de su fórmula vicepresidencial: el dirigente regional Robinson Giraldo, un líder vinculado a proyectos municipales y al trabajo con gobiernos locales.
De acuerdo con Matamoros, Giraldo ha estado ligado a iniciativas relacionadas con el fortalecimiento de los municipios y la promoción de proyectos productivos en regiones apartadas del país.
El aspirante presidencial explicó que la elección de su compañero de fórmula busca reforzar una visión de gobierno enfocada en el desarrollo regional.
“Es un paisa trabajador de las regiones, una persona que ha estado vinculada al tema municipal y al desarrollo de proyectos productivos. Con él estamos proyectando recursos e iniciativas para llevar inversión a las zonas más apartadas del país”, afirmó.
El peso de una carrera militar
La figura de Matamoros no es ajena a la historia reciente del conflicto armado colombiano. Durante la entrevista, los periodistas recordaron su participación en operaciones que marcaron hitos en la confrontación con la guerrilla.
Entre ellas se encuentra la Operación Jaque, considerada una de las operaciones de inteligencia militar más exitosas de Colombia, mediante la cual fueron rescatados varios secuestrados de las FARC, incluida la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.
También se mencionó la Operación Sodoma, ofensiva militar que terminó con la muerte del comandante guerrillero Víctor Julio Suárez Rojas, uno de los principales líderes militares de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Sin embargo, el general retirado restó protagonismo personal a estos episodios y enfatizó que el éxito de esas operaciones fue el resultado del trabajo colectivo de numerosos militares y analistas de inteligencia.
“Aquí hay que reconocer el trabajo que no se ve. La gente de bajo nivel en la jerarquía, la gente de inteligencia, quienes desarrollan la iniciativa. Es producto del talento nacional”, señaló.
Uno de los ejes centrales del discurso de Matamoros se centra en atraer a los ciudadanos que han perdido confianza en la política.
Según explicó, cerca del 30 % de los votantes optaron por el voto en blanco o se abstuvieron en procesos recientes, mientras que un porcentaje aún mayor simplemente no participa en elecciones. Ese universo de electores será, según dijo, el foco de su campaña.
“Queremos convencer a esas personas que perdieron la fe en la política, que detestan los partidos y las mañas políticas que se han visto en los últimos años”, afirmó.
Para el exgeneral, la clave para recuperar la confianza ciudadana está en ofrecer propuestas ejecutables y equipos técnicos sólidos.
“El país está lleno de personas con experiencia que quieren trabajar. El arte del líder es conformar buenos equipos que produzcan resultados”, sostuvo.
Críticas al sistema político tradicional
Matamoros también lanzó cuestionamientos al papel que han desempeñado los partidos tradicionales en la actual contienda presidencial.
En particular criticó el hecho de que colectividades históricas no hayan presentado candidatos propios y hayan preferido respaldar aspiraciones de otros movimientos.
“Es inconcebible que partidos del tamaño del Liberal o del Conservador no tengan candidato presidencial y simplemente se arrimen a otras campañas”, afirmó.
A su juicio, esta situación ha contribuido a debilitar la identidad ideológica de las colectividades políticas y a aumentar el desencanto ciudadano frente al sistema.
En materia programática, el exoficial fue enfático en señalar que la seguridad será el pilar fundamental de su eventual gobierno.
Matamoros planteó que el país debe emprender un proceso de reestructuración de las Fuerzas Militares, fortalecer los sistemas de inteligencia y modernizar la tecnología disponible para enfrentar las amenazas criminales. No obstante, aclaró que su enfoque no se limita al uso de la fuerza.
“Esto no es simplemente bombardear o disparar. Se trata de reorganizar las instituciones, fortalecer la inteligencia y permitir que la fuerza pública tenga las herramientas para devolverle tranquilidad al país”, explicó.
Críticas a sectores de la izquierda
Durante la conversación también se refirió al escenario político actual y cuestionó la candidatura presidencial del senador Iván Cepeda Castro, particularmente por la elección de su fórmula vicepresidencial indígena.
Matamoros cuestionó que personas vinculadas en el pasado a acciones contra la fuerza pública puedan aspirar a altos cargos del Estado. “Cuando la justicia no llega a tiempo pasan estas cosas: el secuestrador se vuelve exsecuestrador, el asesino se vuelve exasesino”, afirmó.
Estas declaraciones reflejan una postura crítica frente a procesos políticos derivados de negociaciones de paz y mecanismos de justicia transicional.
El aspirante presidencial también destacó la importancia de los valores familiares y religiosos dentro de su propuesta política.
Durante su paso por Bucaramanga sostuvo encuentros con líderes de comunidades cristianas, un sector que busca integrar dentro de su base electoral.
“La familia es la célula de la sociedad. Seguimos creyendo que hay un ser supremo que nos guía”, dijo.
Para Matamoros, estos principios forman parte de lo que considera valores tradicionales que, según él, han perdido relevancia en el debate político contemporáneo.
Más allá de su carrera militar, el general también reveló aspectos menos conocidos de su trayectoria personal.
Antes de convertirse en alto oficial del Ejército, fue integrante de la selección colombiana de equitación y participó en los Juegos Bolivarianos, donde obtuvo una medalla de bronce.
Según relató, durante su juventud ganó múltiples competencias de salto ecuestre y representó a Colombia en torneos internacionales.
“El deporte ayuda a que las personas se realicen como seres humanos y las aleja de los vicios”, afirmó.
Un discurso dirigido a las regiones
Finalmente, el candidato reiteró su intención de recorrer el país para consolidar apoyos en las regiones. En particular destacó su cercanía con Santander y Norte de Santander, territorios con los que asegura tener vínculos familiares y afectivos. “Santander es una tierra emprendedora, una raza brava que no se deja”, dijo.
La candidatura de Gustavo Matamoros surge en un escenario político donde ya se perfilan figuras con alto reconocimiento nacional, como Paloma Valencia, el propio Iván Cepeda Castro y otros aspirantes que comienzan a consolidar alianzas.
En ese contexto, el general retirado apuesta por una narrativa basada en seguridad, institucionalidad, valores tradicionales y renovación del liderazgo político, con la esperanza de captar el voto de ciudadanos desencantados con el sistema.
Su desafío, sin embargo, será traducir el reconocimiento de su carrera militar en respaldo electoral suficiente para competir en un escenario presidencial cada vez más fragmentado y polarizado.