La Cabal pateó el tablero del uribismo y anunció la creación de su propio partido. ¿Usted la apoya?
Resumen
María Fernanda Cabal salió del Centro Democrático y anunció la creación de su propio movimiento político tras denunciar maltrato, falta de garantías y una ruptura interna con el uribismo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La senadora María Fernanda Cabal decidió patear el tablero del uribismo: anunció su salida del Centro Democrático y confirmó que creará su propio movimiento político para aspirar a la Presidencia de la República en las próximas elecciones, en una ruptura que deja grietas visibles en la estructura del partido fundado por Álvaro Uribe Vélez.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
La decisión no fue silenciosa ni diplomática. En una entrevista otorgada al programa radial de Julio Sánchez Cristo 6AMW María Fernanda Cabal habló de “maltrato”, de reglas inexistentes y de una marginación progresiva dentro de la colectividad. “Déjenme salir con altura”, pidió, mientras describía un ambiente interno donde, según ella, “ya no cabía”.
Durante años, Cabal fue una de las voces más férreas en defensa de Uribe. Sin embargo, ahora el tono es otro: asegura que incluso puso en riesgo su vida y la de su familia por respaldarlo, una afirmación que contrasta con su sensación actual de abandono político.
La respuesta del expresidente no se hizo esperar. En entrevista, Uribe lanzó una frase que terminó encendiendo aún más la controversia: “Le apuesto cinco pesos a que nunca le he faltado al respeto”.
Una declaración que, lejos de cerrar la discusión, profundizó la distancia. Mientras Uribe insiste en que siempre la trató con respeto, Cabal dejó entrever que el problema no fue solo personal, sino estructural: decisiones internas, influencias cercanas al expresidente y lo que describe como “malquerientes” dentro del círculo de poder.
El punto de quiebre tiene nombre propio: la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial del partido. Cabal no cuestiona directamente a Valencia, pero sí el proceso. Según su versión, nunca hubo reglas claras ni garantías reales. “A mí nunca me quisieron como candidata”, sentenció, dejando en el aire la idea de una competencia interna inclinada desde el inicio.
En ese contexto, la campaña del senador Miguel Uribe Turbay también aparece en su relato como parte de un entorno político donde, según su percepción, las lealtades y los respaldos se movieron con lógica selectiva, no necesariamente transparente.
Un uribismo fragmentado
La salida de Cabal suma a la renuncia previa de su esposo, José Félix Lafaurie, uno de los fundadores del partido, y deja al descubierto tensiones internas que ya no se pueden maquillar. Mientras Uribe hace llamados a la unidad y pide respaldar a Valencia como posible primera mujer presidenta de Colombia, una de sus aliadas más visibles abandona el barco denunciando falta de garantías. Cabal concluirá su periodo en el Congreso el 20 de julio y, desde allí, promete construir una nueva plataforma política con miras a 2030.
El uribismo, por su parte, enfrenta un escenario incómodo: una ruptura pública, con acusaciones cruzadas y una narrativa que ya no se limita a la oposición externa, sino que se cocina dentro de su propia casa.