Gobiernos y guerrillas
Resumen
El artículo relata cómo la situación actual en el Congo, con el grupo armado M23 fortalecido por apoyo extranjero, guarda similitudes con la situación en Colombia, donde el ELN recibe respaldo gubernamental. Ambos casos reflejan el peligro de apoyar grupos armados.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Maura Samara Suárez
En Colombia tenemos una particularidad, estudiamos tan poco sobre el continente africano que probablemente no podríamos nombrar más de cinco países. Quiero contarles sobre una situación que se está viviendo en África en este momento y que, de alguna manera, se conecta con lo que estamos viviendo los colombianos.
Para explicarles esto, debo remontarme a los años 90. Probablemente algunos vieron Hotel Ruanda, una película basada en hechos reales que retrata el genocidio de Ruanda. Ruanda es uno de los países más pequeños de África y estaba conformado por dos principales grupos étnicos: los hutu y los tutsi. A pesar de compartir la misma cultura, religión y lengua, la diferencia entre ellos radicaba en su ocupación, los hutus se dedicaban a la agricultura, mientras que los tutsi a la ganadería.
En 1923, cuando Ruanda fue colonizada por Bélgica tras la repartición europea, los colonizadores decidieron segmentar a la sociedad para facilitar su control. Esta división, que inicialmente era social, se transformó en una separación racial impuesta, favoreciendo a los tutsi, quienes comenzaron a ocupar posiciones privilegiadas dentro del sistema colonial. En 1959, los hutu iniciaron una revolución que llevó a la independencia de Ruanda y al exilio de muchos tutsi. Décadas después, en 1990, el Frente Patriótico Ruandés (FPR), conformado en su mayoría por exiliados tutsi, invadió el norte de Ruanda, iniciando una guerra civil.
El 7 de abril de 1994 comenzó el genocidio. Un día antes, el avión en el que viajaban los presidentes de Ruanda y Burundi (ambos hutu) fue derribado. El gobierno ruandés acusó al FPR del atentado, y con ello comenzó la masacre. Se ordenó a las milicias bloquear carreteras y patrullar comunidades para identificar y asesinar a los tutsi. Se alentó a los hutu a participar en el exterminio, al punto de que familias se mataban entre sí, pues cualquiera que se opusiera a la violencia también era ejecutado. Durante poco más de tres meses, aproximadamente tres cuartas partes de la población tutsi fueron asesinadas. El conflicto terminó cuando el FPR, con apoyo del gobierno de Uganda, logró recuperar el control del territorio y estableció un nuevo gobierno. En 1995 se creó un tribunal penal internacional para juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio.
¿Por qué esto se parece a la situación de Colombia? Tras la recuperación de Ruanda por parte del FPR, más de dos millones de hutu huyeron a la República Democrática del Congo (RDC), uno de los países más grandes de África subsahariana. En este territorio se encuentran el 74% del cobalto y el 80% del coltán del mundo, minerales esenciales para la fabricación de baterías y electrónicos.
En 2012 surgió un grupo armado llamado Movimiento 23 de marzo (M23), conformado en su mayoría por miembros de la etnia tutsi. La ONU ha documentado que este grupo recibe apoyo de los gobiernos de Ruanda y Uganda. Su objetivo inicial era perseguir a los responsables del genocidio, pero rápidamente se convirtió en un actor clave en el conflicto en la RDC. El M23 ocupó la ciudad de Goma, desplazando a miles de personas. En 2013, las fuerzas de la ONU lograron recuperar el territorio, pero en 2021 el grupo volvió a tomar fuerza. El pasado 27 de enero de 2025, el M23 tomó nuevamente el control de Goma, desplazando a más de 400.000 personas. Actualmente, el grupo está avanzando hacia Bukavu, otra ciudad clave en la región.
El conflicto en el Congo demuestra lo que sucede cuando un grupo armado se fortalece con apoyo extranjero y se apodera de regiones estratégicas. Ahora imaginemos qué pasará en Colombia si seguimos por el mismo camino, pero con la diferencia de que aquí el enemigo no solo está siendo respaldado por gobiernos vecinos, sino por el nuestro, recientemente se descubrió que el gobierno colombiano ha estado financiando al ELN con recursos de la UNGRD. No estamos frente a una crisis que podría estallar en el futuro. Ya está ocurriendo.