Del problema a la solución

Resumen

La biotecnología propone tratar las aguas residuales de curtiembres con microorganismos y convertir sus residuos en biogás y biofertilizantes.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Del problema a la solución

Por: Juan Andrés Sandoval Herrera*

Cómo la biotecnología puede transformar las aguas residuales de las curtiembres en oportunidades sostenibles.

En la industria del cuero, todo comienza con un proceso poco visible para el consumidor final, pero profundamente determinante desde el punto de vista ambiental: el pelambre. Es en esta etapa inicial donde se retira el pelo de las pieles crudas, dando paso a la transformación que culmina en productos como zapatos, bolsos o correas. Sin embargo, detrás de este proceso se esconde uno de los mayores desafíos ambientales de la industria a nivel global.

Las aguas residuales generadas en el pelambre son, en términos técnicos, altamente complejas. Se trata de una mezcla con elevada carga orgánica, presencia de sulfuros tóxicos, compuestos alcalinos como la cal y un pH extremadamente alto. En otras palabras, una “sopa química” difícil de tratar con métodos convencionales.

En sectores como San Benito, en Bogotá, donde predomina una actividad curtimbre de carácter artesanal, la gestión inadecuada de estos efluentes ha tenido consecuencias evidentes: deterioro de fuentes hídricas, afectaciones a la salud pública y una presión constante sobre el entorno ambiental de localidades como Tunjuelito. Este contexto plantea una pregunta urgente: ¿cómo transformar un problema estructural en una solución sostenible?

Una mirada integral desde la ingeniería

El libro Manual técnico para el tratamiento biológico integrado de efluentes de curtiembre, publicado por la Dirección de Investigaciones de la Universidad de América, surge precisamente como una respuesta a este desafío. Más que un documento técnico, es una propuesta que articula conocimiento ingenieril, análisis social y comprensión del marco legal del sector.

A partir de revisión de literatura especializada y experimentación en laboratorio con aguas reales de pelambre, se desarrolló una alternativa de tratamiento que apuesta por la biotecnología como eje central.

La innovación: trabajar con la naturaleza

La propuesta se basa en un principio sencillo pero poderoso: aprovechar las capacidades de microorganismos para degradar contaminantes de manera eficiente y sostenible.

El sistema diseñado integra un consorcio microbiano que actúa en dos etapas complementarias:

  • Primera fase (anaerobia): la bacteria Enterobacter cloacae inicia el proceso en ausencia de oxígeno, degradando materia orgánica compleja y reduciendo la toxicidad de ciertos compuestos presentes en el agua.
  • Segunda fase (aerobia): posteriormente, la microalga Chlorella vulgaris, en presencia de luz y oxígeno, absorbe nutrientes como nitrógeno y fósforo, logrando un “pulimiento” final de la calidad del agua.

Este enfoque no solo mejora la eficiencia del tratamiento, sino que reduce la dependencia de procesos químicos intensivos, alineándose con tendencias globales de sostenibilidad industrial.

De residuo a recurso: el verdadero cambio de paradigma

Uno de los aportes más relevantes de esta propuesta es su enfoque circular. Los subproductos del tratamiento —biomasa y lodos— dejan de ser desechos para convertirse en insumos valiosos.

Estos pueden ser utilizados para:

  • Generación de biogás, como fuente de energía para las mismas curtiembres
  • Producción de biofertilizantes, aplicables en procesos de reforestación y arborización urbana

Así, el tratamiento de aguas residuales deja de ser un costo para convertirse en una oportunidad económica y ambiental.

Una apuesta por el territorio y la transformación productiva

Este manual no solo busca resolver un problema técnico. Su propósito es aportar a la transformación de un sector clave, promoviendo prácticas más sostenibles, competitivas y responsables con el entorno.

San Benito, como epicentro histórico de la curtiembre en Bogotá, puede convertirse también en un referente de innovación ambiental. La implementación de soluciones como esta no solo mejora la calidad del agua, sino que fortalece el tejido productivo, genera valor y abre nuevas posibilidades para el desarrollo local.

En un contexto global donde la sostenibilidad ya no es opcional, sino necesaria, iniciativas como esta demuestran que la ingeniería, la ciencia y la academia pueden ser catalizadores reales de cambio.

Porque, al final, el mayor reto no es tratar el agua… es cambiar la forma en que entendemos los residuos: no como un problema, sino como una oportunidad.

*Docente e investigador – Universidad de América

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