Apuesta UIS para frenar las enfermedades transmitidas por vectores en Santander

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Resumen

La Universidad Industrial de Santander lidera Profosa-ETV, un programa para abordar enfermedades vectoriales en Colombia, unificando tecnología avanzada, participación comunitaria y conocimientos etnomedicinales, buscando reducir la incidencia de estas enfermedades en comunidades vulnerables.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Apuesta UIS para frenar las enfermedades transmitidas  por vectores en Santander
¿Sabía qué en Santander, durante el 2025, se registraron más de 9 mil casos de dengue y 93 casos positivos de chagas (hasta julio), según cifras de la Secretaria Departamental de Santander? El dengue, el chagas y la leishmaniasis son enfermedades transmitidas por vectores que siguen representando una alta carga de mortalidad en Santander y otros territorios del país, especialmente en zonas rurales y poblaciones vulnerables.

De acuerdo con Lina María Vera Cala, Médica Epidemióloga, y profesora del Departamento de Salud Pública, de la Escuela de Medicina de la Universidad Industrial de Santander, esta brecha se explica, en gran medida, porque se trata de enfermedades ligadas a la pobreza y a países en vía de desarrollo, lo que reduce el interés de la industria farmacéutica internacional.

Frente a este panorama, surge el Programa para el Fomento de la Soberanía en la Atención de enfermedades de transmisión vectorial (ETV) en el contexto de Una Salud “Profosa-ETV”, una iniciativa científica que busca fortalecer la soberanía sanitaria mediante el desarrollo de soluciones propias, adaptadas a los contextos locales.

“Las enfermedades vectoriales son muy importantes en cuanto al número de casos y la mortalidad que producen aquí en Santander. Si bien en el caso del dengue hay países que tienen vacunas, para las otras no”, dice Vera Cala.

Este programa tiene como objetivo principal implementar estrategias innovadoras para el control, diagnóstico y tratamiento de ETV, integrando tecnologías avanzadas y el conocimiento etnomedicinal de comunidades nativas, así como la participación activa de la comunidad en la prevención y control de estas enfermedades.

Aunque el dengue es una enfermedad aguda que puede derivar en complicaciones graves e incluso la muerte, el chagas y la leishmaniasis representan un riesgo aún mayor a largo plazo. Estas últimas pueden volverse crónicas y causar daños irreversibles, como insuficiencia cardíaca en el caso del chagas, que suele diagnosticarse cuando la enfermedad ya está en fases avanzadas.

“El programa representa un enfoque novedoso y comprensivo para abordar uno de los problemas de salud pública más persistentes en Colombia. Al combinar tecnología avanzada, participación comunitaria y conocimientos tradicionales, el programa no solo busca reducir la incidencia de ETV sino también fortalecer la capacidad de las comunidades para enfrentar estas enfermedades de manera autónoma y sostenible. Los resultados esperados incluyen la mejora en la capacidad diagnóstica y de tratamiento, la reducción en la incidencia de ETV, y el fortalecimiento de la cohesión comunitaria y el respeto por los conocimientos ancestrales, proporcionando una herramienta valiosa para los profesionales de la salud y las comunidades locales”, asegura Vera Cala.

La transmisión vectorial

Infografía de la implementación de un modelo preventivo y predictivo de atención primaria en salud (APS)
Infografía creada por la Inteligencia Artificial.

La prevalencia de ETV en Colombia está influenciada por diversos factores, incluyendo el cambio climático, la densidad poblacional creciente en zonas endémicas y la falta de acceso a servicios de salud adecuados. Las zonas rurales, a menudo marginadas y empobrecidas, son las más afectadas, resalta el proyecto. En este sentido, Profosa-ETV propone un enfoque integral que combina la ciencia moderna con la sabiduría tradicional y la participación comunitaria para abordar estos problemas de manera efectiva y sostenible.

La profesora Vera Cala asegura que se puede mejorar la prevención y realizar un control a través de una buena educación en salud, de una de una atención primaria en salud o un sistema de salud basado en la atención primaria, también se debe avanzar en el diagnóstico y tratamiento porque es la única forma en realidad de controlarlas y eliminarlas.

El programa, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), se ejecutará durante cuatro años, en Mogotes, Socorro, El Carmen de Chucuri, Lebrija, Aguachica y Cubará, seleccionados por su alta incidencia de estas enfermedades y su conexión epidemiológica con el territorio santandereano.

Este proyecto se divide en cuatro ejes. Las dos primeras son tecnologías del diagnóstico, y manejo, tratamiento y control de las enfermedades, seguido por la etapa de atención primaria de salud y evaluación de impacto del control o eliminación.

El diagnóstico

Infografía del Modelo preventivo y predictivo de APS
Infografía creada por la Inteligencia Artificial.

La falta de diagnóstico adecuado y oportuno ha sido una barrera en el control de ETV. Con el objetivo de contrarrestar esto, Vera Cala explica que el programa se apoya en tecnologías avanzadas como el sistema CRISPR/Cas portátil para la detección de parásitos y virus, y el desarrollo de un modelo predictivo de cardiomiopatía chagásica utilizando aprendizaje de máquinas (ML).

Este sistema permite un diagnóstico más preciso y rápido, además, facilita la implementación de tratamientos adecuados en etapas tempranas de la enfermedad, mejorando así las tasas de recuperación y reduciendo la mortalidad.

La propuesta es crear un modelo predictivo apoyado en algoritmos de machine learning. A partir del análisis de datos, se busca identificar la probabilidad de infección en una persona, facilitando decisiones rápidas y oportunas en el territorio.        

Manejo, tratamiento y control

Infografía de la evaluación de impacto de profosa ETV
Infografía creada por la Inteligencia Artificial.

Un segundo componente que tendrá el programa es la implementación de un modelo preventivo y predictivo de atención primaria en salud (APS). Este modelo se adapta a las necesidades específicas de las comunidades locales y se enfoca en la prevención y control de ETV en entornos familiares, comunitarios, escolares e institucionales. La investigación acción participativa (IAP) se utiliza para facilitar la participación activa de la comunidad en el proceso de adaptación e implementación del modelo. Esta metodología asegura que las soluciones propuestas sean culturalmente apropiadas y sostenibles a largo plazo.

De otro lado, se establece una Unidad de Analítica para la Evaluación de Impacto, que permite identificar, medir y caracterizar las variables para la prevención, control y manejo de ETV. En esta evaluación se combinan metodologías cualitativas y cuantitativas, para proporcionar una visión completa de los logros y áreas de mejora.

“Los indicadores de evaluación incluyen la reducción en la incidencia de ETV, la efectividad de las tecnologías implementadas, la participación y capacitación comunitaria, y la sostenibilidad y replicabilidad del programa”, explica la profesora Lina María.

“Esta estrategia permitirá diseñar rutas de atención ajustadas a las condiciones sociales, culturales y geográficas de cada territorio, fortaleciendo la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno. La integración de herramientas tecnológicas desarrolladas en los otros componentes facilitará que los equipos de salud realicen evaluaciones y tomen decisiones directamente en campo”, dice Vera Cala.

Una salud

Con este proyecto, los investigadores pretenden reducir los riesgos y fortalecer el control de problemáticas que afectan la salud, más allá del contagio directo.

La implementación del proyecto está bajo el enfoque de Una Salud, donde se plantea una visión integral que reconoce cómo las condiciones sociales, ambientales y de infraestructura inciden de manera diferenciada en la salud y el bienestar de mujeres y hombres.

Además, pone en el centro la equidad, al reconocer que las desigualdades estructurales condicionan el acceso a entornos seguros, servicios adecuados y oportunidades de bienestar.

Este modelo impulsa una acción articulada entre distintos sectores y disciplinas, al entender que la salud no depende solo de la atención médica, sino de factores como el entorno, el acceso a espacios seguros y saludables, y las dinámicas sociales que atraviesan la vida cotidiana. Al incluir la interacción entre personas, animales, plantas y el ambiente construido, esta perspectiva contribuye a reducir desigualdades estructurales y a fortalecer respuestas más equitativas, sostenibles y sensibles a las brechas de género que influyen en la calidad de vida de las comunidades.

Financiado por MinCiencias

El proyecto de investigación cuenta con recursos del Ministerio de Ciencias Tecnología e Innovación. Inició formalmente en agosto de 2025 tras la firma del giro de recursos para la ejecución del mismo.

La iniciativa cuenta con una duración total de cuatro años y está proyectada para ejecutarse hasta julio de 2029, con un cronograma organizado por fases definidas para cada vigencia. Si bien la financiación ya fue girada en su totalidad por el Ministerio, la ejecución de los recursos está sujeta a un esquema de seguimiento y control, que exige la presentación de informes semestrales para autorizar su uso. Este mecanismo permite garantizar la adecuada administración de los fondos y el cumplimiento de los objetivos planteados en cada etapa del proyecto.

Además de la profesora Lina María, otros investigadores principales de los proyectos que hacen parte de PROFOSA-ETV son Jonny Edward Duque Luna, profesor de la Escuela de Medicina de la UIS, adscrito al Departamento de Ciencias Básicas e integrante del Grupo de Investigación CINTROP, e investigador senior de Minciencias; Stelia Carolina Méndez Sánchez, integrante del Grupo de Investigación en Bioquímica y Microbiología, investigadora senior de Minciencias y profesora asociada de la Escuela de Química de la Universidad; y Diana Carolina Tiga, profesora de la Escuela de Enfermería de la UIS e integrante del Grupo de Investigación GRINFER.

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por Camilo Silvera
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