ANT titula 3.042 hectáreas a 256 mujeres rurales en Santander
Resumen
La Agencia Nacional de Tierras formaliza la propiedad de 3.042 hectáreas para 256 mujeres campesinas en Santander, fortaleciendo su autonomía económica y disminuyendo la desigualdad en el acceso a la tierra.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En el marco de la implementación de la Reforma Agraria en Colombia, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) formalizó la propiedad de 3.042 hectáreas de tierra a favor de 256 mujeres campesinas en el departamento de Santander, una medida que busca corregir una histórica desigualdad en el acceso a la tierra y fortalecer el papel de las mujeres en el desarrollo rural.
La entrega de los títulos se realizó como parte de las estrategias del Gobierno nacional para avanzar en la formalización de la propiedad rural y el cierre de brechas de género en el campo. Las beneficiarias provienen de distintos municipios santandereanos, entre ellos Málaga, Cimitarra, Cepitá, Aguada, Sabana de Torres y Bolívar, territorios donde durante décadas las mujeres han sostenido la producción agrícola familiar sin contar, en muchos casos, con el reconocimiento legal de las tierras que trabajan.
La titulación masiva representa mucho más que la entrega de un documento jurídico. Según la ANT, el proceso implica seguridad jurídica sobre los predios, acceso a programas productivos, posibilidades de financiamiento rural, fortalecimiento de la economía campesina y garantías para la transmisión hereditaria de la tierra.
Históricamente, en gran parte del campo colombiano las tierras han estado registradas a nombre de hombres, incluso cuando las mujeres han sido quienes cultivan, administran y sostienen las unidades productivas familiares. Esta situación ha limitado su acceso a créditos, proyectos estatales y oportunidades de desarrollo económico.
Con esta iniciativa, el Estado busca reconocer el trabajo invisibilizado de miles de mujeres rurales, así como fortalecer su autonomía económica y su capacidad de decisión dentro de las dinámicas productivas del campo.
Desde la ANT se ha señalado que la formalización de tierras es uno de los pilares fundamentales de la Reforma Agraria, pues permite ordenar la propiedad rural, reducir conflictos por la tierra y garantizar estabilidad a las familias campesinas.
Las mujeres beneficiarias desarrollan diferentes actividades agrícolas que dinamizan la economía regional y aportan a la seguridad alimentaria del país. En muchos de estos predios se cultivan plátano, yuca, maíz, patilla y papaya, productos tradicionales que abastecen los mercados locales.
En zonas de la Provincia de García Rovira, por ejemplo, las campesinas trabajan cultivos de papa, fríjol y cebolla, además de frutales como fresa, mora y tomate de árbol, productos que forman parte importante de la oferta agrícola de esta región del nororiente colombiano.
Estos sistemas productivos suelen ser de pequeña y mediana escala, basados en el trabajo familiar y en conocimientos agrícolas transmitidos de generación en generación.
Historias de vida detrás de la titulación
Para muchas de las beneficiarias, el título de propiedad representa la culminación de décadas de trabajo en el campo. Ese es el caso de Marlen Ramírez Bernal, campesina del municipio de Málaga, quien asegura que la formalización de su predio significó materializar un sueño que durante años parecía inalcanzable.
Durante más de dos décadas, Ramírez ha trabajado la misma finca donde crió a sus hijos y levantó su hogar. Sin embargo, la propiedad no figuraba a su nombre, una situación común entre mujeres rurales en Colombia. Con la entrega del título, afirma haber encontrado tranquilidad y estabilidad jurídica sobre la tierra que ha cultivado durante gran parte de su vida.
Una experiencia similar vive Luz Dey Sanabría, campesina de Cimitarra, quien destaca que el reconocimiento legal de la propiedad cambia profundamente la perspectiva de quienes viven del campo.
Para ella, ser propietaria abre nuevas posibilidades: desde ampliar sus cultivos hasta asociarse con otras productoras rurales y proyectar una herencia segura para sus hijos.
Impacto social y económico
De acuerdo con la Agencia Nacional de Tierras, la formalización de la propiedad rural tiene efectos que van más allá del ámbito individual.
Cuando una mujer obtiene el título de su predio, se fortalecen las dinámicas familiares, comunitarias y productivas, pues las mujeres suelen reinvertir los ingresos agrícolas en el bienestar del hogar, la educación de los hijos y el desarrollo local.
Brigit Flórez, coordinadora de la ANT en Santander, destacó que las mujeres rurales han demostrado históricamente una enorme capacidad de liderazgo, organización y resiliencia, lo que convierte su acceso a la propiedad en un factor clave para el desarrollo territorial.
Según explicó, la titulación de tierras es una herramienta de transformación social, ya que permite reconocer derechos, fortalecer la economía campesina y reducir desigualdades estructurales en el campo colombiano.
El proceso de formalización que hoy beneficia a 256 mujeres santandereanas hace parte de una estrategia que la ANT viene fortaleciendo desde 2023, orientada a priorizar a las mujeres rurales dentro de los programas de acceso y formalización de tierras.
Este enfoque busca corregir una deuda histórica con las campesinas, quienes han sido fundamentales en la producción agrícola, la preservación de saberes tradicionales y la seguridad alimentaria del país.
Cada hectárea formalizada representa no solo un título entregado, sino una historia de trabajo reconocida, una brecha que empieza a cerrarse y un paso hacia un campo más equitativo e incluyente.
Con la formalización de estas 3.042 hectáreas en Santander, la Agencia Nacional de Tierras consolida un nuevo capítulo en la implementación de la Reforma Agraria, en el que las mujeres campesinas se posicionan como protagonistas centrales en la transformación social, económica y productiva del campo colombiano.