Señor Empresario
Resumen
El artículo critica las decisiones económicas del Banco de la República y del Gobierno, al considerar que afectan el crecimiento, la inflación y el empleo en Colombia.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)El 23 de abril de 1926, hace cien años, era presidente de Colombia, Pedro Nel Ospina Vásquez y Gerente del Banco de la República, Julio Caro, hijo del presidente Miguel Antonio Caro, una hegemonía conservadora, con el poder del alto mando ejecutivo, legislativo y judicial, de la misma clase política y casi, de las mismas familias. Para ese entonces, hubo una noticia que conmovió al País, a la poca gente informada, sobre una población de aproximadamente, siete millones de habitantes, que había para ese entonces no mayor a diez mil que formaban la alta élite social. Pues la noticia fue, que encontraron en Cartagena a unos “manes” falsificando billetes de alta y baja denominación. Esos billetes eran de $1, $2, $5, $10, $50, $100 y $500. No había de $1.000, eso era muchísima plata. Desde luego, el gerente del banco, el presidente, la policía y la justicia, (no había fiscalía), hicieron un frente común a fin de no degenerar el medio de cambio de la economía colombiana.
Cien años después, año del 2026, no hay billetes de esas denominaciones, sino de $2.000. $5.000, $10.000 , $20.000 que son de baja denominación y los de $50.000 y $100.000 que son los de alta denominación, pero que en realidad es muy poco su valor adquisitivo y de poco movimiento, ya que la economía mundial se encuentra en el flujo del billete electrónico, que es casi decir, se conoce la cifra, pero no se ve el billete, porque está en el valor que se lleva en la mente y se transfiere con el celular o el computador.
En este tiempo, 2026, cien años después, “se dan en la jeta”, el gerente del Banco Emisor, Leonardo Villar con el ministro de Hacienda, German Ávila Plazas de brazo panameño con el presidente Gustavo Petro, ambos guerrilleros, ineptos, mediocres, con una filosofía en contra del pueblo. Ambos equivocados: El primero, Villar, con una doctrina monetaria de cincuenta centavos, que hace rato se mandó a recoger, porque, la inflación ya no la produce el dinero abundante en bolsillos de la gente, porque ya no existe.
La inflación se da por la poca oferta de bienes y servicios y la gran demanda de ellos. En Colombia, la oferta de necesidades para el consumidor es grande; es tanto, que las promociones de ventas, llueven más que gotas de agua del mes de abril. Por lo tanto, subir las tasas de interés es una decisión altamente equivocada, que lo único que hace es crear una visión de decrecimiento económico y por tanto un resultado hacia el desempleo, que es un peligro social, al llegarse a tomar el delito para poder adquirir el ingreso. Estás fallando Leonardo.
Por el lado del binomio Petro-Ávila, su equivocación llega más lejos que un viaje a la luna en un viejo Renault-4, al considerar que subir un porcentaje alto de sueldo, llena un bolsillo del pobre, cuando esto produce el efecto inflacionario, ya que el empresario debe poner un precio más alto a su mercancía y su poder adquisitivo retrocede. Lo hace, solo por mortificar la empresa privada, la riqueza; son Petro-Ávila, unos abanderados para que desaparezca los pobres, llamados clase media, a fin de tenerlos pidiendo subsidios racionados del estado, y no visión de progreso.
En la pelea estos nefastos, de lado y lado, lo que hacen es “tirarse la economía” y por ende dañar el progreso y la paz espiritual y la buena sonrisa de vivir y tener el honor de contar con buenos dirigentes. No existen: Hay mucha incapacidad de lado y lado. En esta pelea de burros analfabetas, el que paga es el ilustrado pueblo.
*Contador Público- Asesor Empresarial.