La redacción de textos en tiempos de la inteligencia artificial
Resumen
La IA genera textos correctos, pero homogeneiza el estilo; la autenticidad depende de la edición, el criterio y la voz humana.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)…No solo… sino…” también, “no fue X, fue Y”, esa estructura de contraste las hipérboles y el exceso de adjetivación delata los textos generados por IA.
Por: Circulo Amigos de Bucaramanga*
Spoiler (el siguiente artículo fue escrito sin IA). La IA generativa alteró la producción de textos. Redactar párrafos correctos dejó de ser un problema para convertirse en un proceso instantáneo.
Sin embargo, esta democratización tecnológica trajo un efecto evidente: la homogeneización del estilo. El lenguaje, se convirtió en una plantilla repetitiva y predecible. La IA, esta construye oraciones seguras, pero que carecen de la agudeza y del contexto que requiere la comunicación humana.
El síntoma más evidente de la redacción IA es la inflación retórica. Los textos generados por IA abusan de adjetivos y califican cualquier evento cotidiano como algo extraordinario. Todo se magnifica. Y en la escritura profesional, los que nos hemos dedicado a esta labor por varios años, esta sobredimensión genera desconfianza.
Antes de la automatización, la escritura era un oficio lento, manual. Escribir implicaba investigar en fuentes específicas, dudar de la información obtenida, corregir sobre la marcha y tomar decisiones sintácticas. Ese proceso, dotaba al texto de una identidad particular y el autor desarrollaba una voz, un ritmo y un enfoque propio.
Hoy, la inmediatez técnica elimina esas barreras, entregando redacciones impecables en su forma, pero vacías en su fondo.
No estoy en contra del uso de la IA, son herramientas y hay que usarlas, pero el texto generado por IA nunca debe considerarse un producto final es apenas un primer borrador.
Es la intervención humana el único mecanismo capaz de devolver la autenticidad a la escritura. Y esto exige un trabajo editorial activo, sustentado en erradicar la repetición sintáctica. Es necesario romper el ritmo monótono de la IA, alternando con oraciones cortas y frases más desarrolladas, y eliminando prompts que intentan maquillar ideas simples.
Es importante la priorización de los datos. Un párrafo sólido se sostiene con cifras, nombres propios, ejemplos locales y contexto verificable. Y por último la inserción de la voz propia y la opinión fundamentada son territorios humanos que los algoritmos no pueden replicar.
Teniendo en cuenta las recomendaciones anteriores, El ejercicio de leer el texto en voz alta, sigue siendo el filtro más efectivo: si suena con palabras que hacen perder el ritmo, se requiere intervención humana inmediata.
La comodidad de obtener un resultado rápido genera una ilusión de que el trabajo está terminado, pero ya todos sabemos de la ligereza con la que estamos escribiendo y hago un llamado a escribir de nuevo desde nuestro pensamiento, si claro, usando las herramientas, estar en contra de la IA, en la generación de textos es lo mismo que si se pretendiera proponer que debemos escribir a mano o en máquina de escribir, tampoco ese es el mensaje, pero lo que no hay es que abusar de la ligereza de la IA.
Asumir la versión de la IA es renunciar al oficio. La tecnología elimina el esfuerzo mecánico de teclear, pero el rigor intelectual de pensar qué se quiere decir y cómo se quiere argumentar debe estar presente.
El verdadero reto consiste en no ceder el criterio editorial a una herramienta. La tecnología facilita el ensamble de las palabras, pero la claridad, la precisión de los hechos y la intención genuina del mensaje continúan siendo una responsabilidad del autor. Es el autor el que debe asumir la edición y la revisión de sus textos.
*Diego Sáenz Reyes. Director Circulo Amigos de Bucaramanga