¡La pelota se manchó de sangre!
Resumen
La muerte de Camilo Andrés Rojas, estudiante de veterinaria, resalta la violencia extrema en el fútbol. Asesinado brutalmente por un grupo de pseudo-hinchas en Cúcuta, su caso simboliza la urgencia de detener la intolerancia en el deporte.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: José Luis Alarcón/Especial para Diario El Frente

Una inmensa tristeza nos embarga por la muerte de Camilo Andrés Rojas, apenas empezando a vivir, estudiante de medicina veterinaria de la Universidad Cooperativa de Colombia UCC en Bucaramanga, se fue a Cúcuta llevado por el amor y pasión a nuestro equipo, sin medir las consecuencias, sin sospechar el odio y la sevicia de un puñado de asesinos disfrazados de hinchas que solo esperaban la ocasión para descargar sus frustraciones de tan miserable vida que los ha llevado a la inmundicia humana.
Si, Camilo no esperaba terminar así, la muerte le sorprendió, inerme, sin poder defenderse de la horda salvaje de los animales victimarios, cayó desgonzado pidiendo ayuda, las heridas fueron mortales. Sus atacantes salieron raudos como ratas cobardes ante tan vil asesinato; que tristeza, se apagó una vida por la intolerancia.
Nuevamente el fútbol de luto, la pelota rueda con su mancha roja en cada gramilla, en cada estadio, y nadie hace nada, autoridades y estamentos solo atinan a lamentar lo sucedido ¿pero hasta cuándo? ¿cuántos muertos más? no podemos seguir así, esto tiene que parar.
Caótica situación
Las bestias asesinas disfrazados de hinchas siguen campantes, sancionan el cemento, no hay detenidos, no hay quien pague, no hay reseñados no hay culpables, nadie responde y así nos la pasamos de caso en caso, no hay justicia elemental, de equilibrio de toda sociedad que respete los derechos humanos.
La verdad, tengo un nudo en la garganta, algo nos está pasando como sociedad, quiero mucho el fútbol, apasionado de herencia como reza la campaña del Leopardo en 2026, como hincha y periodista con más de 50 años viendo clásicos me da profundo pesar como se volvió un partido clásico.
Esperé otra cosa, me alegré por el ascenso de los motilones, tengo grandes amigos en Cúcuta, pasé un leve tiempo por esa ciudad y confieso que son gente amable, calidosos, son mucho más los buenos, y no hay derecho que unos pocos manchen y marquen esa sociedad.
Viví y transmití un montón de clásicos, allá y acá. Tantos jugadores y figuras, ídolos que pasaron por las dos instituciones para tener que hoy lamentar tan terrible asesinato.
Hay que trabajar intensamente en salvar el fútbol, no podemos perder más tiempo, la justicia debe caer con todo el peso de la ley sobre los responsables, la Federación Colombiana de Fútbol, Dimayor, hinchas, autoridades civiles y militares deben atender urgentemente este mal que nos arropa fecha tras fecha, hoy fue en Cúcuta, ya ha pasado en Barranquilla, en Bogotá, Cali, Medellín y otras ciudades. ¡¡¡no más violencia en el fútbol basta ya!!!
Mis sinceras condolencias a la familia y amigos de Camilo Andrés Rojas, paz en su tumba. Dios Bendiga