La innovadora cirugía que mejora la calidad de vida en pacientes con Parkinson avanzado

La innovadora cirugía que mejora la calidad de vida en pacientes con Parkinson avanzado

Resumen

La estimulación cerebral profunda se usa en Parkinson avanzado para reducir temblores, rigidez y lentitud cuando la medicación deja de funcionar.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Andrés Quijano

La medicina neurológica continúa avanzando en la búsqueda de alternativas que permitan mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades degenerativas. En ese contexto, la llamada estimulación cerebral profunda se posiciona como una de las técnicas más prometedoras para tratar el Enfermedad de Parkinson en fases avanzadas, especialmente cuando la medicación deja de ser efectiva.

Este procedimiento, que ya se realiza en el Hospital Alemán de Buenos Aires, consiste en la implantación de electrodos en zonas específicas del cerebro encargadas del control del movimiento. Estos dispositivos se conectan a un generador de impulsos eléctricos, similar a un marcapasos, que se coloca bajo la piel del tórax y permite modular la actividad neuronal.

Según explicó la neuróloga María Belén Justich, esta técnica representa una alternativa clave para pacientes que ya no logran controlar síntomas como temblores, rigidez o lentitud mediante tratamientos farmacológicos. “Es una opción diseñada a medida de cada paciente, que permite actuar directamente sobre los circuitos neuronales afectados”, indicó.

El Parkinson, considerado la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer, presenta síntomas motores progresivos que impactan significativamente la autonomía de quienes lo padecen. En etapas avanzadas, además, pueden aparecer alteraciones cognitivas y dificultades para realizar actividades cotidianas.

En este escenario, la estimulación cerebral profunda no busca curar la enfermedad, pero sí reducir de forma significativa los síntomas. De acuerdo con especialistas, más de 150.000 personas en el mundo han sido intervenidas con esta técnica, logrando mejoras sustanciales en su calidad de vida.

El procedimiento requiere una planificación altamente precisa. Para ubicar los electrodos, los equipos médicos emplean estudios de neuroimagen avanzados y sistemas estereotáxicos que permiten navegar el cerebro con exactitud milimétrica. En muchos casos, el paciente permanece parcialmente despierto durante la cirugía, lo que facilita evaluar en tiempo real la respuesta neurológica.

Uno de los aspectos más relevantes de esta intervención es su carácter personalizable. A diferencia de los medicamentos, que actúan de manera general, el dispositivo puede programarse externamente para ajustarse a la evolución y necesidades específicas de cada paciente.

El abordaje, además, es multidisciplinario. Neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras y neuropsicólogos trabajan de manera coordinada para determinar qué pacientes son candidatos y garantizar un seguimiento adecuado tras la operación.

Aunque no todos los pacientes con Parkinson pueden acceder a esta cirugía, quienes cumplen con los criterios —principalmente aquellos con síntomas motores severos y sin deterioro cognitivo significativo— encuentran en esta técnica una oportunidad para recuperar autonomía.

Con estos avances, la neurología da un paso importante hacia tratamientos más precisos, personalizados y enfocados no solo en prolongar la vida, sino en mejorar su calidad en cada etapa de la enfermedad.

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por Andrés Quijano
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