Inflación en Estados Unidos volvió a dispararse por crisis energética
Resumen
La inflación en EE. UU. repuntó por el encarecimiento de la energía y la gasolina tras la tensión con Irán.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Los precios al consumidor en Estados Unidos registraron un fuerte aumento durante el último mes, impulsados principalmente por el encarecimiento de la energía tras el conflicto bélico entre ese país e Irán, situación que comienza a generar preocupación en los mercados y entre millones de consumidores estadounidenses.
De acuerdo con el más reciente informe del Departamento de Trabajo, el índice de precios al consumidor subió un 3,8 % en comparación con abril del año pasado. Además, frente al mes anterior, la inflación aumentó un 0,6 %, impulsada especialmente por el incremento del 5,4 % en los precios de la gasolina.
El alza se produce luego de la escalada militar registrada desde finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. En respuesta, Teherán restringió el acceso al Golfo de Ormuz, una zona estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
La tensión internacional provocó un inmediato aumento en los precios del petróleo y, como consecuencia, un fuerte impacto en los combustibles y la energía dentro del mercado estadounidense.
Pese al incremento general, el informe también muestra que la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía por su volatilidad— tuvo un comportamiento más moderado. Los precios básicos subieron un 0,4 % frente a marzo y un 2,8 % en comparación con abril de 2025, lo que indica que, por ahora, el aumento energético aún no se ha trasladado masivamente a otros sectores de la economía.
La inflación en Estados Unidos venía mostrando señales de desaceleración desde el pico histórico registrado en junio de 2022, cuando alcanzó el 9,1 % anual debido a las consecuencias de la pandemia, los problemas en las cadenas de suministro y la crisis energética derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo, el nuevo conflicto en Medio Oriente vuelve a poner presión sobre la economía y complica los planes de la Reserva Federal, entidad encargada de definir las tasas de interés en ese país.
El banco central estadounidense tenía previsto iniciar recortes en las tasas durante 2026 para estimular la economía, pero ahora mantiene una posición cautelosa mientras evalúa cuánto tiempo podría extenderse el conflicto y si la subida de los combustibles termina afectando otros precios de manera más amplia.
En medio de este panorama, el presidente Donald Trump ha criticado duramente a la Reserva Federal y a su presidente saliente, Jerome Powell, por negarse a reducir las tasas de interés.
Además, se espera que el economista Kevin Warsh, nominado por Trump para asumir la dirección de la Reserva Federal, sea confirmado próximamente por el Senado. No obstante, persisten dudas sobre si impulsará una reducción de tasas en medio de las actuales tensiones internacionales.
Mientras tanto, los ciudadanos estadounidenses ya sienten el impacto directo en sus bolsillos. El precio de la gasolina supera los 4,50 dólares por galón en varias regiones del país, afectando el costo del transporte y reduciendo la capacidad de consumo de millones de familias.
Empresas de diferentes sectores también empiezan a reflejar las consecuencias de la crisis. La compañía fabricante de electrodomésticos Whirlpool informó recientemente una caída cercana al 10 % en sus ingresos trimestrales y aseguró que la incertidumbre generada por la guerra está deteriorando la confianza de los consumidores.
Analistas económicos advierten que, si el conflicto persiste y los precios de la energía continúan aumentando, Estados Unidos podría enfrentar nuevas presiones inflacionarias que afectarían el crecimiento económico y el consumo interno durante los próximos meses.