GUADALUPE se reinventa entre limitaciones y grandes proyectos
Por: Andrés Felipe Quijano Silva / EL FRENTE
El municipio de Guadalupe, en Santander, atraviesa un momento decisivo en su historia administrativa. Tras dos años de gobierno, el alcalde Brigadier General (R) Gustavo Franco Gómez asegura que la localidad ha empezado a consolidar una hoja de ruta que le permitirá superar rezagos estructurales y avanzar hacia un modelo de desarrollo más ordenado, resiliente y sostenible. Desde su despacho, el mandatario relata cómo la planificación, la articulación institucional y la disciplina presupuestal se han convertido en los pilares de una gestión que busca responder a las necesidades de hoy, pero también preparar el camino para las próximas décadas.
El alcalde recuerda que su administración nació de un plan de gobierno que luego se transformó en el Plan de Desarrollo Municipal, el cual fue construido como un instrumento estratégico, moderno y ajustado a las realidades territoriales. En ese documento se establecieron cuatro líneas fundamentales: desarrollo económico e infraestructura estratégica; sostenibilidad y resiliencia; tranquilidad y gobernabilidad; y sociedad para el mañana. Estas cuatro directrices, afirma, se diseñaron bajo la premisa de que un municipio debe gestionarse con la misma lógica con la que se gestiona una nación: definiendo intereses prioritarios y blindando su orden económico.
Las limitaciones económicas y la arquitectura administrativa

Franco reconoce que ese orden económico es el principal desafío de los municipios pequeños en Colombia. Guadalupe pertenece a la categoría sexta, la de menor capacidad fiscal, un grupo que reúne al 91 por ciento de las entidades territoriales del país. Esto significa que sus recursos propios son limitados, dependen principalmente del impuesto predial, cuentan con una cartera morosa elevada y no disponen de otras fuentes robustas de financiación. En términos simples, el volumen de necesidades desborda ampliamente la disponibilidad de recursos, lo que obliga a las administraciones locales a fortalecer la gestión, a articularse con el gobierno departamental y a tocar las puertas del gobierno nacional.
En medio de ese panorama, el alcalde destaca la importancia del apoyo recibido por la Gobernación de Santander, encabezada por el general Juvenal Díaz Mateus, cuyo acompañamiento —dice— ha sido clave para avanzar en proyectos de impacto regional. Pero, además, aclara que gobernar implica mucho más que ejecutar obras. Todo municipio debe cumplir con una arquitectura administrativa compleja: actualizar políticas públicas, reportar información en 22 plataformas nacionales, formular y ejecutar planes sectoriales y garantizar que cada acción registrada quede soportada con evidencia. A esto se suman las grandes necesidades estructurales que arrastra Guadalupe desde hace años.
Entre esas necesidades se encuentran proyectos de alto costo que superan con creces la capacidad presupuestal municipal. La actualización del Esquema de Ordenamiento Territorial, por ejemplo, cuesta alrededor de 700 millones de pesos. El Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado requiere inversiones cercanas a los 50 mil millones. La infraestructura vial demanda aproximadamente 36 mil millones según estudios recientes. El mejoramiento del hospital municipal necesita cerca de 12 mil millones y el fortalecimiento educativo implica inversiones igualmente altas. Además, el municipio debe ponerse al día en actualización catastral, un proceso clave para mejorar el recaudo.
Pese a este contexto, la administración asegura que ha logrado avances significativos en los primeros dos años de mandato. Se han ejecutado proyectos priorizados, se ha hecho gestión ante los distintos niveles del Estado y se ha consolidado un sistema de supervisión y control que permite organizar el gasto y planificar con precisión. Sin embargo, reconoce que aún falta mucho por hacer y que el año 2026 será un periodo crucial para materializar obras que ya se encuentran en fase de preparación.
Proyección 2026: infraestructura, agua y turismo comunitario
De cara al próximo año, el alcalde Franco señala que el mantenimiento vial es una prioridad absoluta. Este año se inició la consolidación de una bolsa común para ejecutar convenios solidarios con las Juntas de Acción Comunal, una modalidad que permite, según él, “hacer mucho con poco” gracias al trabajo colaborativo con las comunidades rurales. A través de estos convenios se han construido y reparado varias placas huella, un componente vital para mejorar la movilidad campesina. En 2026 se espera ampliar estos convenios dependiendo de los recursos que lleguen por el Sistema General de Participaciones.
También se encuentra en marcha el mantenimiento de las vías intermunicipales, especialmente aquellas que conectan a Guadalupe con Oiba y Contratación. Para estos corredores ya se asignaron recursos y su intervención comenzará el próximo año. Asimismo, la vía Guadalupe–San José de Suaita, que pasó de ser nacional a secundaria, contará con el apoyo de la Gobernación para realizar los diseños de 10 kilómetros, un paso clave para mejorar las condiciones de conectividad de varias veredas.
En materia de vivienda, el municipio espera avanzar en programas destinados principalmente a la población rural, un sector que históricamente ha tenido mayores dificultades para acceder a soluciones habitacionales dignas. Otro punto central de la agenda es el agua potable. Actualmente, el municipio ya presentó ante el Ministerio de Vivienda el proyecto del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado y está gestionando los recursos necesarios para financiar cerca de 3.500 millones de pesos en estudios y diseños. Según el alcalde, este plan es la base para garantizar la sostenibilidad, competitividad y proyección turística del municipio.
A esto se suma el desarrollo de una planta de tratamiento de residuos sólidos, que demanda alrededor de 2.900 millones de pesos y que será fundamental para fortalecer las prácticas ambientales y avanzar hacia un modelo más limpio. Paralelamente, se trabaja en líneas como la energía, la puesta en marcha del nuevo EOT —atrasado por más de dos décadas— y la construcción de puentes rurales, proyectos que ya cuentan con estudios previos o están en formulación.


El mandatario insiste en que el turismo será una de las apuestas más fuertes de Guadalupe en el corto y mediano plazo. Su posición estratégica entre Bogotá y Bucaramanga, la riqueza hídrica, sus paisajes y la tranquilidad característica del pueblo lo convierten en un destino atractivo. Sin embargo, aclara que el turismo debe ser compatible con las vocaciones económicas tradicionales del municipio, especialmente la ganadería, el café y el cacao. Por eso, junto a la Gobernación de Santander se impulsa un modelo de turismo comunitario que integra a los campesinos y que busca generar ingresos sin desplazar otras actividades productivas. Además, cuenta con el acompañamiento de FONTUR y del Ministerio de Turismo para fortalecer los procesos de planificación turística.
Hacia el final de la conversación, el alcalde Franco extiende una invitación a los santanderanos y visitantes del país. Afirma que Guadalupe es un municipio que recibe con hospitalidad, que ofrece experiencias auténticas y que está trabajando para consolidarse como un territorio competitivo, ordenado y lleno de oportunidades. Entre la tranquilidad de su gente y la visión de desarrollo que impulsa la administración, Guadalupe se posiciona como un pueblo que, pese a sus limitaciones, asume con disciplina el reto de construir un mejor futuro.