Familia santandereana clama ayuda para repatriar las cenizas de joven asesinado en Bolivia
Resumen
Brayan Acosta, joven santandereano asesinado en Bolivia, fue identificado mediante un tatuaje. Su familia enfrenta costos altos por repatriar sus cenizas y busca apoyo comunitario.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Un mes de angustia, incertidumbre y dolor completa la familia de Brayan Steven Acosta, un joven de 24 años oriundo de la vereda Rayitos, zona rural de Lebrija, Santander, quien fue asesinado en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, a donde había viajado en busca de mejores oportunidades laborales.
Según relató su padre, Óscar Acosta, el joven salió de Colombia en agosto de 2025 con la ilusión de trabajar en labores del campo. Durante su estadía mantenía comunicación frecuente con su familia, a quienes informaba constantemente sobre su situación.
“El 27 de diciembre fue la última vez que hablamos. Nos dijo que ya se venía, que había ahorrado algo de dinero y que el clima y la comida le estaban afectando. Estaba decidido a regresar”, contó.
Sin embargo, el 30 de diciembre sus familiares dejaron de recibir mensajes y llamadas. Con el paso de los días, la preocupación creció y la familia inició una búsqueda desesperada a través de redes sociales, hospitales y entidades de Cochabamba.
Tras múltiples gestiones, lograron contactar a Medicina Legal de esa ciudad, donde les informaron que el 30 de diciembre habían ingresado dos cuerpos sin identificar, uno de ellos de nacionalidad colombiana. El reconocimiento se dio gracias a un tatuaje del Atlético Bucaramanga que Brayan tenía en la espalda.
“Nos hicieron una videollamada y ahí confirmamos que era mi hijo. Fue devastador”, expresó su padre.
De acuerdo con la información preliminar, las autoridades bolivianas manejan como hipótesis que los jóvenes habrían sido víctimas de un robo o que fueron atacados en una zona de alta peligrosidad. Ambos cuerpos fueron hallados a medio vestir y abandonados cerca de un caño.
Actualmente, la familia adelanta trámites con el acompañamiento de la Embajada de Colombia en Bolivia, que facilitó contactos con funerarias. No obstante, los costos superan sus posibilidades económicas.
“El traslado del cuerpo cuesta alrededor de 38 millones de pesos. Optamos por traer las cenizas, pero aun así nos están cobrando 11 millones con todo el papeleo”, explicó Óscar Acosta.
Ante esta situación, la familia ha iniciado actividades comunitarias como ventas de alimentos y ha apelado a la solidaridad de los santandereanos para poder despedir dignamente a Brayan y darle descanso en su tierra natal.
Quienes deseen apoyar pueden hacerlo a través de la cuenta Nequi 310 853 1220.
La familia espera que, con la ayuda de la comunidad, puedan reunir los recursos necesarios y cerrar este doloroso capítulo que hoy los tiene sumidos en el duelo y la incertidumbre.