Españoles protestan contra 'abusivos' cobros de alquiler
Resumen
El 5 de abril, miles en 42 ciudades de España protestaron por la grave crisis de acceso a la vivienda. Reclaman políticas efectivas que contengan el alza en los alquileres, demandando que la vivienda sea un derecho y no un privilegio de mercado.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Las masivas protestas celebradas este 5 de abril en 42 ciudades de España reflejan la creciente presión social frente a la grave crisis de acceso a la vivienda que vive el país. Bajo el lema “La vivienda se defiende”, decenas de miles de personas, especialmente jóvenes, salieron a las calles para exigir políticas públicas efectivas que frenen la escalada de los precios del alquiler y garanticen el cumplimiento del artículo 47 de la Constitución Española, que reconoce el derecho a una vivienda digna y adecuada.
En ciudades como Madrid, donde la movilización fue especialmente numerosa y simbólica, las manifestaciones recorrieron puntos neurálgicos desde Atocha hasta Plaza de España, paralizando vías principales como la Gran Vía y Cibeles. Testimonios como el de Manuel, que paga 400 euros por una habitación mientras cobra el salario mínimo, ilustran una realidad que se ha convertido en norma para la generación Z y los millennials, quienes enfrentan condiciones de vivienda cada vez más precarias, sin perspectivas de independencia ni de estabilidad futura.
Organizaciones vecinales y sindicatos de inquilinos han unido fuerzas en una movilización que busca trascender colores políticos: el mensaje es claro y transversal —la vivienda no puede seguir siendo un bien de mercado sin control, sino un derecho garantizado por el Estado. Como expresó Valeria Racu, portavoz del sindicato de inquilinas, “los caseros intentan sacar el máximo provecho, pero los gobiernos son los responsables”.
En un país donde la edad media para emanciparse supera ya los 30 años y el porcentaje del ingreso destinado al alquiler puede alcanzar el 50% o más en algunas zonas urbanas, la protesta de este sábado no es un episodio aislado, sino la evidencia de una emergencia nacional. Las asociaciones participantes, provenientes de barrios como Vallecas, Carabanchel o Tetuán, advierten que este será solo el inicio de una campaña prolongada si no se toman medidas estructurales como el aumento del parque público de vivienda, la regulación efectiva del alquiler y el control del fenómeno de la turistificación.
“Gobierne quien gobierne, la vivienda se defiende” no es solo un cántico; es un grito colectivo que refleja el hartazgo social ante una situación que margina a miles de personas del derecho básico a un hogar. El 5 de abril podría pasar a la historia como un punto de inflexión si las instituciones deciden escuchar. De lo contrario, la calle seguirá hablando.