Un minuto de silencio
Resumen
Un atentado terrorista en la vía Panamericana dejó cerca de 20 muertos y 40 heridos, en medio de una fuerte crítica al deterioro de la seguridad en Colombia.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)El pasado 25 de abril ocurrió un hecho terrorista sobre la vía Panamericana en el Departamento del Cauca, suroccidente de Colombia. Uno más de los muchos con los cuales, los colombianos han debido acostumbrarse a vivir a lo largo de su historia. En este hecho demencial murieron una veintena personas y cuarenta más resultaron heridas. Hecho atribuido a guerrilleros que aún justifican todas las formas de lucha y enlutan a las familias colombianas. A ningún ser cuerdo se ocurriría colocar explosivos en pipetas de gas para explosionarlos en una vía internacional, como la Panamericana que une en esa parte del País, al norte con el sur de América.
Un minuto de silencio por la memoria de todas las personas asesinadas en este alevoso atentado terrorista que, reitera a Colombia como uno de los países más inseguros y peligrosos del mundo. La perversión de guerrilleros, forajidos, hampones, narcotraficantes y delincuentes comunes se solaza con semillas de odio en calles y carreteras ante la impavidez de un gobierno que mira para otro lado.
El Gobierno colombiano es tan minúsculo que, en momentos de terror y zozobra, el humúnculo que lo encabeza y se autoproclama como líder mundial de la vida, aparece en redes sociales publicando fotos de la celebración de su cumpleaños al estilo hawaiano, acompañado de sus amiguetes exguerrilleros. Luego de las elecciones de 2022, el cuentazo del cambio sirvió para que el País fuese entregado a la guerrilla y a la delincuencia. Los hechos no mienten, ahí están los titulares de prensa.
En más de sesenta años de confrontación armada interna, nunca se nadie imaginó que Colombia caería tan bajo, en manos de badulaques que afean no sólo por su estética facinerosa, también por lo que expele su ser interior: Vicio, desorden, caos, inmoralidad y suciedad. Colombia está al borde del precipicio y lo más lamentable, la ciudadanía no reacciona, aletargada como si fueran normales la inseguridad, la violencia y el terrorismo. En un País serio, desde el primer día que se hicieron públicas imágenes del badulaque en viaje oficial de la mano de lo que al parecer es un travesti por Ciudad de Panamá o las cuentas en clubes nocturnos de Europa, debió ser destituido por indignidad de la primera magistratura; no pasó nada, como tampoco sucederá con los recientes atentados terroristas que quedarán en el olvido, como todo en Colombia.
En efecto, Colombia es un país de payasos, con respeto por tan noble oficio. El pueblo en su “sabiduría” eligió líder al arlequín mayor que, ahora pretende dejar como sucesor a un personaje cuya figura espectral tiene una semejanza a Pennywise antagonista de la novela de horror It, publicada en 1986 por el escritor estadounidense Stephen King (1947). El problema estructural de Colombia es de gran calado, radica en el alma de sus ciudadanos, pasa también por maldiciones espirituales que acompañan al País y a su gente. Existe una carga energética negativa que está en grado sumo de expresión manifiesto en maldad y satirismo disfrazados de hiperderechos, hiperlibertades, avaricia, pereza, flexibilidad moral, idolatría, indisciplina ciudadana e irrespeto por la autoridad.
Ojalá, Colombia no se desbarranque. 31 atentados terroristas en 72 horas, contabilizó el diario El Colombiano de Medellín, aunados al asesinato y posterior desmembramiento del rabino estadounidense Nuchem Yisrael Ober (1975-2026) en Bogotá, otra víctima más de la delincuencia ¿Qué pasa en Colombia?
Un minuto de silencio por las víctimas para honrar su memoria (…). Es momento de hacer un alto en el camino para reconocer cuán bajo ha caído la sociedad colombiana y tomar los revulsivos del caso. Las cosas como son, sin ambigüedades, ni dobleces. Se tenía que decir, se dijo, se escribió y se publicó. Respeto a todas las víctimas fatídicas: Que su memoria sea bendita.