¿Salgan a votar?
Resumen
Votar implica más que seguir consignas; requiere pensamiento crítico y análisis responsable. Hannah Arendt destaca la importancia de no actuar impulsivamente, sino reflexionar sobre nuestras decisiones y sus consecuencias para evitar la banalidad del mal.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Fundación Participar*
“Salgan a votar. Eso es lo que importa. Por el que sea, pero voten.” Eran las consignas que se leían y escuchaban a través de los medios de comunicación, en los días previos al pasado 8 de marzo, día de elecciones.
¿La cuestión era así? Analizando a profundidad, no y por varias razones. En primera instancia, ninguna vida humana resulta posible sino es entre otros. Es decir, en sociedad y en cuanto miembros de ella, como ciudadanos, nuestras acciones repercutirán en su beneficio o perjuicio. La vida en comunidad transcurre en forma dinámica, compleja y en permanente transformación y nos estimula continuamente a través de noticias, invitaciones, ordenes, sugerencias, chismes, súplicas, chistes, tentaciones, mentiras, insultos, entre otros acontecimientos, que nos exigen atención y reflexión constantes.
La sociedad, entonces, espera de cada uno de sus integrantes, una conducta y unas acciones que impulsen y faciliten la convivencia y el bienestar común, y que esa mutua dependencia que se genera se desarrolle en colaboración y construcción de una buena vida que transcienda el tiempo presente y se proyecte al futuro. En consecuencia, dichas acciones no pueden ser producto del impulso y la generación espontánea sino fruto del conocimiento y análisis de las personas, los fenómenos y las realidades del mundo en que se vive.
Por ende, los grupos sociales en los que vivimos exigen organización, normas y escogencia de lideres y en estos decisivos procesos, se concede cada vez más importancia a lo que piensan, razonan, opinan y reclaman las personas, sin perder de vista el bien de todos.
Entonces las decisiones importantes para los ciudadanos, tales como la elección de por quién votar implican, según la filósofa Hannah Arendt, mucho más que dejarse llevar por un impulso, orden o cualquier tipo de incentivo externo. Requieren el uso del pensamiento crítico y el análisis responsable de las consecuencias de las propias decisiones. Ella entonces nos recomienda: No seguir lo que piensa la multitud; pensar antes de actuar; actuar a conciencia; analizar las consecuencias de nuestras decisiones; cuestionar las órdenes y asumir las responsabilidades. Ella llegó a la conclusión de que los peores actos de las personas no eran realizados por criminales sino por seres humanos comunes, que dejaron de tener una estrategia mental propia y actuaron irreflexiva e irresponsablemente.
Entre otras cosas, no utilizar la razón o entregar la decisión por órdenes, pereza, dinero, puestos, amiguismo, comida o materiales de cualquier tipo, es entregar nuestra libertad, es no pensar por uno mismo, es perder la autonomía, es permanecer en la ignorancia y sufrir de una enfermedad a la que Arendt denomina “la banalidad del mal”. En resumen, es regalar nuestra humanidad a otros.
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