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Resumen

El artículo denuncia la transformación del gobierno de Gustavo Petro en una cleptocracia, donde la corrupción persiste y los cargos públicos son usados para fines clientelistas y políticos, degenerando la confianza y debilitando las instituciones del Estado.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Julio Bahamon
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Gobierno Cleptócrata. Gobierno Saqueador. Conocí una fotografía en la que aparecen, en su orden los siguientes altos funcionarios del gobierno de Gustavo Petro: la encabeza el propio presidente ordenador del gasto, lo secundan los exministros, de hacienda Ricardo Bonilla preso por corrupción, el ministro del interior Armando Benedetti  imputado por la Corte Suprema de Justicia por presuntos delitos de corrupción, el exministro de Interior Luis Fernando Velasco preso por corrupción, el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez acusado del deterioro de la salud y señalado como el “nuevo ángel de la muerte”, la señora Laura Sarabia actual embajadora ante el Reino Unido señalada por el mismo presidente de desviar dineros de la salud para otros fines, el señor Olmedo López preso, cerebro del desfalco de la UNGRD, su subalterno Schneider Pinilla preso por el robo en la UNGRD, el exdirector del DAPRE Carlos Ramón González  convicto huyendo, escondido en Nicaragua acusado  de ser determinador del robo en la UNGRD, y sigue la cuenta en la ANT, Icetex, Ministerio de Educación, etc., etc.

Hace casi cuatro años los colombianos eligieron a Gustavo Petro porque había ofrecido un quiebre histórico, la derrota de la corrupción y el inicio de una ética pública superior. Con el paso del tiempo esas promesas se fueron desmoronando frente a la realidad. Lo que vemos es que la corrupción no fue erradicada. Lo que los colombianos hemos presenciado es algo muy grave: la instalación de una lógica cleptocrática, en la que el Estado se concibe como un botín político, los cargos públicos revivieron el clientelismo burocrático y los recursos públicos utilizados para sostener un modelo equivocado.

La corrupción, lejos de ser combatida con firmeza, ha sido materia de una narrativa ideológica que pretende convertir la crítica en persecución política. El discurso moral de Petro ha debilitado los controles del Estado, desacreditado a los órganos de vigilancia y la justicia se ve presionada. Eso es lo que define a un gobierno cleptócrata, en el que no todos roban, pero donde robar deja de ser inaceptable. La herencia de este modelo es devastadora, y sería muy peligroso si permitimos que se prolongue bajo un eventual gobierno encabezado por Iván Cepeda.

Las cleptocracias empobrecen materialmente a las naciones, corroen la confianza ciudadana, degradan la democracia y debilitan las instituciones. Esa es la nefasta herencia que dejara Gustavo Petro: un gobierno saqueador.

 

 

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por Julio Bahamon
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