Muchos quemados y muchos tumbados
Resumen
Tras las elecciones del Congreso, se evidenció desorden y traiciones en la política. Pactos secretos y promesas incumplidas causaron que candidatos se quedaran sin votos esperados, muchos gastando millones en una campaña donde líderes engañosos aprovecharon la situación.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Acabaron de pasar las elecciones del Congreso y todavía hay humareda en los directorios políticos y en las sedes de los candidatos, las cenizas se amontonan y después de la quemazón de candidatos de todos los partidos, siendo los más calcinados los del liberalismo, los candidatos se pusieron a repasar las matemáticas y no les cuadraron las cuentas.
Efectivamente, como nunca, en un galimatías indescifrable donde hubo pactos felones, por debajo de la mesa, donde no se respetaron los acuerdos políticos hubo de todo lo impresentable y asquiento de la política. Candidatos al senado que llevando fórmula a la cámara en su respectivo departamento optaron por ayudar a otras cámaras a cambio de votos, así como candidatos a cámara que no fueron fieles y leales a su candidato al senado y emigraron hacia otras candidaturas con los mismos estímulos. Prueba de ello es que no coincidieron los números de votos tanto de unos como de otros. Senadores con mayor representación en votos que su cámara y viceversa representantes con mayor votación que su senador.
Dada esa perversa combinación es que a los quemados como se dice en el argot político no les cuadraron las cuentas.
Ahora bien, “la logística también falló”. Muchos avivatos de barrio, que como la subienda aparecen por esta época electoral y que se autodenominan LÍDERES, también hicieron su agosto, con lista en mano con nombres y documentos de identidad peregrinaron por todas las sedes y directorios de los candidatos ofreciendo votos a cambio de dinero o “ayuda logística” y a muchos tumbaron. Colocaban en las fachadas de sus casas o negocios afiches y pasacalles promocionando sus candidatos, que luego de ser verificada su fidelidad y cobrado el estipendio, bajaban la publicidad y colocaban las de otros candidatos para pasarles cuenta de cobro y así sucesivamente con otros aspirantes.
Miles de millones se gastaron en el proceso electoral; como siempre los topes de gastos que autoriza la ley fueron excedidos y acá no prospera ninguna denuncia ni reclamación.
El Estado debería financiar en su totalidad los gastos electorales y asignar a cada candidato de acuerdo con la corporación a elegir los recursos que se requieran identificando los ítems del gasto y haciendo la revisión del destino de los recursos a través de cuentas claras.
Así mismo, como existe la figura de la doble militancia el Estado debería castigar severamente los cambalaches entre los aspirantes y de comprobarse la felonía y acuerdos con otros candidatos distintos a los de su fórmula Senado-Camara proceder ante el contencioso administrativo para anular las credenciales logradas de esa manera.
A los “líderes” inescrupulosos que reciben dineros para la logística electoral de varias campañas, iniciarles de oficio procesos penales por estafa para que paguen sus faltas. Así se contribuiría a volver decente y transparente la política