Mario Alfonso Escobar, el “Dr. Mao”, permaneció hospitalizado en Cali mientras recordaban su vínculo con Gustavo Cerati
El 6 de agosto de 2025, el periodismo deportivo colombiano recordaba con preocupación y nostalgia a uno de sus más emblemáticos representantes: Mario Alfonso Escobar, conocido popularmente como el “Dr. Mao”. El comunicador caleño, figura indiscutible de la radio y la televisión en el Valle del Cauca, había sido internado de urgencia días antes en la clínica Imbanaco, de Cali, debido a una descompensación cardíaca que lo mantuvo bajo estricta vigilancia médica.
La noticia de su estado se conoció inicialmente el 7 de agosto, cuando el periodista Gary Erazo informó que Escobar sufrió una deficiencia cardíaca mientras descansaba en su casa. Ese mismo día, el programa que él mismo fundó, El Corrillo de Mao, pidió a la audiencia unirse en oraciones y enviar mensajes de fortaleza para su recuperación. Figuras del periodismo deportivo como Diego Saviola y Jaime Dinas también se sumaron a los mensajes de apoyo, recordando la relevancia de Mao en la historia del deporte colombiano.
Sin embargo, más allá de su extensa trayectoria en la narración y el análisis futbolístico, un capítulo poco conocido pero muy recordado por sus allegados fue su relación con Gustavo Cerati, el legendario líder de Soda Stereo. Durante la década de 1990, Cerati visitó Cali en varias oportunidades para conciertos y entrevistas, y en una de esas giras, coincidió con el Dr. Mao en un evento cultural. Lo que inició como una conversación casual derivó en una amistad breve pero intensa, alimentada por el gusto mutuo por la música, el arte y las largas charlas sobre creatividad.
Escobar solía contar que, aunque provenían de mundos distintos —él, del deporte; Cerati, de la música—, compartían la misma pasión por transmitir emociones al público. Incluso, en más de una ocasión, bromeó con que si no hubiera sido periodista deportivo, le hubiera gustado ser productor musical, un deseo que decía haber nacido tras aquellas conversaciones con el músico argentino.
En sus últimos años de actividad, el Dr. Mao evocaba a Cerati cada vez que hablaba de resiliencia y legado, citando su frase “tarda en llegar, pero al final hay recompensa” para referirse tanto a la vida como al periodismo. Hoy, mientras sus colegas y oyentes esperan noticias positivas sobre su salud, también rememoran ese costado más humano y cultural que trascendió las canchas de fútbol.
Con más de seis décadas de carrera, Mao no solo fue maestro de narradores y analistas, sino también un puente entre el deporte y otras expresiones artísticas. Su amistad con Cerati, aunque breve, es prueba de que el talento y la sensibilidad no entienden de fronteras ni disciplinas.