La paz interior
Resumen
La paz interior es un bien invaluable que solo puede preservarse con autocontrol, silencio y distancia frente a lo que no se puede controlar.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Son tiempos ensordecedores y de caos, rumores de guerra. El ruido es la constante, multitudes aglutinadas por doquier. Gozar de paz interior es un bien invaluable que pocos pueden atesorar. Probablemente, en ello radique el auge de los psicoterapeutas: La ausencia de paz interior que, conduce a las personas a buscarla de manera ingente en cuanto medio les sea de acceso. Sin paz interior nada tiene sentido, quien la tiene consérvela y quien carece de ella continúe en su búsqueda. No se trata de ascetismo puro y duro, simplemente de conservar la paz interior, en ese lugar tan íntimo al que nada puede turbar.
No hay dudas, la paz interior es el bien más preciado, quien la encuentre no debe permitir que las circunstancias la arrebaten. Siempre habrá circunstancias, eventos y escenarios que, serán caldo de cultivo para pervertir la paz interior. En gran medida, porque hay eventos que se convierten en reverberos para poner en conflagración la calma interior que debería ser algo natural para todo ser humano, por el potísimo hecho de su esencia humana donde reposa el alma.
La paz interior debe preservarse a toda costa, dado que se trata de un bien superior que cada quien debe buscar y cuando le halla, conservar. Nada absolutamente nada, debería de ser pretexto que arrebate la paz interior. La paz interior depende exclusivamente de cada quien y está dentro. Nadie debería ceder el poder a circunstancias para que la aneguen, cuando finalmente es hallada. He aquí la gran tarea ¿Cómo prevenir que las circunstancias y eventos arrebaten la paz interior?
Lo primero que se debe tener en cuenta es la naturaleza humana y su inevitable sociabilidad. La soledad constituye el mejor remedio para preservar la paz interior. Sólo en soledad se puede auscultar y conservar la paz interior; la sociabilidad humana siempre será un riesgo para la paz interior, es indudable, se trata del alma individual frente al devenir grupal que muchas veces anula la esencia de lo individual.
Lo segundo que se debe tener presente, siempre, habrá circunstancias adversas, el tiempo, el clima y las condiciones son variables; muchas veces no penden de la persona en particular. Lo que suceda en el entorno familiar, el trabajo, el vecindario, el país, la política, el ambiente, el gobierno de turno, o simplemente el paso de un desconocido que atraviesa por el frente, se vuelve incontrolable. No deberían existir motivos para perder la paz interior, sobre todo cuando se trata de motivos que no se pueden controlar. Lo que se escapa del propio control jamás habría de ser razón para la pérdida de la paz interior.
Ante las anteriores premisas, se debe concluir que, siempre habrá circunstancias externas que pongan en riesgo la conservación de la paz interior. La tarea heroica de quien pretende conservar su paz interior consiste en comprender que hay circunstancias y eventos que resultan inevitables; ante lo cual, mantener el control propio y saber cómo reaccionar con calma es un gran curso de acción para conservar la paz interior.
El silencio y el alejamiento pueden ser los mejores proescenios para la paz interior, en tanto sean posibles. No son las circunstancias las que incomodan, ni lo que escenifican; lo que incomoda es el reflejo propio en esas circunstancias. Siempre será más fácil despotricar de las circunstancias que aceptarlas. No en vano, da más réditos concluir a priori partir de suposiciones sin aceptar que, nada puede arrebatar lo que no hay.
Cuando no se quiere alegar nada bueno, siempre será mejor callar. El silencio y la soledad son bálsamos donde la paz interior encuentra reposo y la mente se aquieta. Que haya paz para el mundo y para quienes lo habitan, por el fin de toda guerra.