Juan Pablo Montoya critica la visión negativa sobre el subcampeonato de la selección Colombia femenina
Por cuarta vez en su historia, la selección Colombia femenina se quedó a un paso de consagrarse en la Copa América. Tal como ocurrió en 2010 y 2014 —cuando la fase final se disputaba en formato de liguilla— y en 2022, cuando se llegó a la gran final, el equipo dirigido por Angelo Marsiglia cayó nuevamente ante Brasil, esta vez en un partido que se definió en la tanda de penaltis.
El resultado desató múltiples reacciones. Algunos destacaron la entrega y la capacidad de competir de igual a igual contra una de las potencias regionales, mientras que otros señalaron errores puntuales, como la falta cometida por Yorelin Carabalí que derivó en el empate de Brasil al cierre del primer tiempo. El debate se sumó al reciente subcampeonato de la selección masculina en la Copa América 2024, lo que avivó la discusión sobre la mentalidad deportiva en el país.
En medio de este contexto, el expiloto de Fórmula 1 Juan Pablo Montoya se pronunció durante una entrevista en Win Sports, en la que participó junto a su hijo Sebastián, piloto de Fórmula 2. Montoya resaltó que la clave en el alto rendimiento radica en el manejo de la presión y la preparación mental previa a la competencia.
“La cosa más complicada es manejar la cabeza. Esto no viene del momento del partido, sino de la preparación. Si uno se prepara bien, entiende y ejecuta, hay que analizar qué pasó y seguir”, señaló. Sin embargo, también lanzó una crítica directa al aficionado colombiano: “El problema más grande es que en Colombia gusta que uno gane, pero cuando no se gana, se es el perdedor más grande del mundo. No ven que llegaron a la final, ven que perdieron. Esa es la colombianada más grande”.
Montoya insistió en que perder no es “el fin del mundo” y llamó a valorar el camino recorrido. También subrayó la necesidad de elevar los estándares y reforzar el trabajo con psicólogos deportivos para potenciar la fortaleza mental, un aspecto que considera determinante para convertir las finales en títulos.