Germán Medina: el estratega de Oviedo
Resumen
Germán Medina destaca por leer la política desde la calle: escuchar, observar y construir campañas auténticas, como la de Juan Daniel Oviedo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por Milena Plata Sepúlveda
La primera vez que escuché a Germán Medina fue en 2007, durante mi candidatura al Concejo de Bucaramanga. La política era entonces un territorio lleno de entusiasmo, intuición y también de mucha inocencia.
Asistí a una conferencia organizada por la Fundación Participar en la Cámara de Comercio, donde fue invitado para hablar sobre campañas políticas. Para muchos de quienes comenzábamos ese camino, era la primera vez que escuchábamos a un estratega hablar con tanta claridad.
Recuerdo haberme acercado con algo de timidez, pero también con el entusiasmo de quien cree profundamente en el servicio público. Le comenté que estaba en campaña y que necesitaba algunos consejos para ganar. No esperaba una gran conversación, pero sí alguna orientación en medio de la emoción de esa primera experiencia.
Su respuesta fue sencilla, pero profundamente poderosa: caminar la ciudad, hablar con la gente, ser auténtica. Me dijo que la política se entiende en la calle, donde viven las historias, los sueños y las preocupaciones de las personas.
Poco tiempo después tuve la oportunidad de organizar el lanzamiento de su libro Cómo gritar para que voten por mí, de la editorial Oveja Negra, en la UNAB. Más de 300 candidatos asistieron.
Recuerdo el ambiente: personas tomando notas, haciendo preguntas, compartiendo ideas. Muchos buscaban una fórmula para ganar, pero lo que encontraron fue algo más valioso: entender que la política empieza escuchando.
Con el paso de los años, aquella conversación volvió muchas veces a mi memoria. He visto pasar campañas, discursos y estrategias.
También he visto a Germán Medina participar en distintas contiendas políticas. Y con el tiempo comprendí que muchas de sus ideas, que parecían simples, en realidad tenían una enorme profundidad.
Por eso, en esta contienda política que culmina el próximo 31 de mayo con la primera vuelta presidencial en Colombia, no sorprende verlo detrás de un candidato como Juan Daniel Oviedo. Aunque no aparece en los tarjetones ni en los discursos, su papel es decisivo.
Los estrategas políticos saben leer el ánimo ciudadano, interpretar el momento y ayudar a construir una candidatura que conecte con la gente.
Durante más de dos décadas ha participado en cientos de campañas políticas en Colombia y América Latina, incluidas presidenciales. Su nombre no siempre está en primera línea, pero quienes conocen este mundo saben que detrás de muchos resultados hay personas que entienden la política más allá de los discursos.
Medina es un hombre tranquilo, sereno, incluso discreto. Pero detrás de esa calma hay intuición, creatividad y una forma muy particular de leer la realidad. No intenta fabricar personajes artificiales.
Escucha, observa y descubre lo auténtico de cada líder. Y desde ahí construye estrategias creíbles. Lo que vimos con Oviedo fue un fenómeno político que se construyó con un equipo maravilloso que nació en Bogotá: personas creativas y comprometidas que creyeron que sí se podía hacer política de manera distinta.
Más de un millón doscientos cincuenta mil votos demostraron que hay espacio para nuevas voces y nuevas formas de hacer política en Colombia. Y detrás de ese resultado también estuvo la mirada estratégica de Germán Medina.
Ahora enfrenta un nuevo reto: conectar esa energía ciudadana con el liderazgo de Paloma Valencia y construir una coalición amplia. No es un desafío menor. Implica unir visiones distintas, ampliar la conversación política y lograr que más ciudadanos se sientan representados.
Han pasado diecinueve años desde aquella conversación de 2007. Sin embargo, el consejo sigue vigente: caminar la ciudad, escuchar a la gente y construir desde lo auténtico. Quizá ahí radica la esencia de un buen estratega: entender que, aunque cambien las campañas y los tiempos, la política sigue siendo, ante todo, una conversación con la gente.