El guionista
Resumen
Lácides Puertas convierte sus torpezas en sabiduría, escribiendo un nuevo itinerario de vida que busca la paz del alma. Enfrentando adversidades con amor, su historia redefine el éxito, centrándose en la transformación personal y el heroísmo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Lácides Puertas es un poeta extraordinariamente soñador, tan absurdo como romántico; es un fiel usuario de la armonía y de la felicidad que extrae de la desventura para procesarla en sabiduría, e insiste en la aventura de buscar los vectores que lo dirijan al confort de la paz del alma.
Ahora, este personaje gestado en el tintero del escritor fue designado en la misión de convertir la trayectoria de las torpezas en sabiduría. Crédulo de la transformación, se le ocurrió la brillante idea de escribir el guion de su nuevo itinerario de vida, seguro de ser conducido al mismo desenlace en el que ninguno podrá excluir de sus prólogos.
Lácides tiene gratitud por sus torpezas, asegura qué sin ellas jamás existirían argumentos para explorar la conversión de su áspero pasado a un horizonte amable, grato y reconfortante llamado experiencia, y la experiencia con discernimiento, le concede el privilegio de ver, vivir y crecer desde el error. Considera el poeta, que el éxito es un estado al que se llega con reconocimientos, aplausos, y que mil veces depende de la aprobación de la sociedad, del trabajo y seguramente de un diploma otorgado por los extractos bancarios.
Sostiene el poeta, que en la vida cada uno escribe su guion como él también escribió el suyo, simplemente, recalca, que hasta su destino y la torpeza lo sacó de la trayectoria de la vida plana que lo llevaría al éxito (si consideramos qué es el éxito), y a diferencia de lograrlo se convirtió en su propio héroe sin que nadie le concediera ningún aplauso.
En el primer guion intentó llevar su vida perfecta para llegar al éxito y le sucedió todo lo contrario, no fue así, la vida lo sacó del guion gracias a sus torpezas, aunque insiste el poeta, qué es necesario “adulterar” ese guion con voluntad, perdón, resiliencia, lágrimas y reflexión, sin importar que la tinta indeleble de los frustrados “Laureles” no cubran sus hombros, a cambio de cubrirse con una capa de héroe para enfrentar las batallas de sus torpezas.
Cada uno escribe sus propios prólogos y sus guiones con derecho a elegir un desenlace feliz, así como también existen errores y torpezas que nos concede la oportunidad de convertir la adversidad en sabiduría, y la sabiduría se transforma en un estado que siempre será presente sin futuro ni pasado, solo es la paz como principio, aunque sin principio ni fin porque la paz tampoco tiene linderos, sostiene Lácides.
Seguro de que nadie elegirá la opción de la desventura en su guion, suele suceder y con frecuencia, que esta intrusa se interpone y nos involucra en dolorosos capítulos que solo con amor se puede transformar en sabiduría convirtiendo el dolor en una escuela que nos dé más valor que temor de enfrentarla.
El poeta entendió que el guion no solo depende de su autor, sino también de las circunstancias y, qué, de la perspectiva con que se mire, podrá elegirse el desenlace entre el éxito, el heroísmo, o los dos.