El electricista
Resumen
Camila, con más de sesenta años, revela que su belleza proviene de una restauración interna tras enfrentar adversidades. La sabiduría adquirida le brindó una sonrisa genuina y una nueva perspectiva de vida, reflejando la paz y gratitud.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Camila es una hermosa señora según los poetas cautivos ante la perfecta combinación del rostro y su angelical sonrisa de inocencia. Incrédulos de tanta belleza llevaron a Camila a los laboratorios de la inspiración en busca de “antecedentes” genéticos que revelaran la procedencia de tanta divinidad.
Con una tertulia extraordinaria entre recitales, versos y licor, los poetas concluyeron que Camila fue maquillada con cosméticos imborrables del cielo durante su gestación. La belleza de Camila tiene a la ciencia de los versos al borde de la locura porque ni siquiera encuentran indicios en su ADN.
Un poeta sabio, brillante, se infiltró en su apartamento vestido con traje de electricista y logró acercarse a la mujer para escucharla con atención. El intrépido poeta pagó una jugosa suma de dinero al portero para cortar el servicio de energía y convertirse en un héroe. Tremenda sorpresa se llevó el “técnico” al explorar su pasado y escucharla. Esta vez, la mujer angelical reveló su edad y superaba los sesenta años. ¡Por Dios!, pensó el farsante, mientras los cables echaban chispas a punto de explotar la red eléctrica.
Entre carcajadas Camila le dijo al supuesto técnico… ¡Eres brillante!, me hiciste reír con solo verte incendiar un par de cables y por el susto del corrientazo que te ganaste. Antes, me molestaba y sentía soberbia.
Te contaré, dijo Camila al torpe impostor. Mi vida no ha sido Laureada; he tenido que enfrentar mil derrotas, desapegos, decepciones, mil injurias y cuatro traiciones; siete duelos del alma, perdí mi familia y con ellas partieron tres” víboras”. Restaurar fue mi única opción, tomé fuerzas, y mis sesenta años se convirtieron “en una cirugía” del alma. Fue así como descubrí que ese quirófano” es un gran maestro.
Para sanar las heridas del alma no se necesita instrumental quirúrgico ni se trata de una cirugía plástica, simplemente es la restauración del alma y esto se hace con sabiduría, gratitud y experiencia. Lamentablemente, el dolor del alma es la mejor terapia para procesar la sonrisa perdida, las ilusiones y sobre todo la gratitud frente a quienes nos hace reír con cualquier tontería para darnos cuenta que a veces nuestras lágrimas provienen de allí… de las tonterías.
Sesenta años son muchos e irónicamente pocos para cambiar la perspectiva de la vida. Detrás de mi sonrisa se oculta la sabiduría que me acercó a la paz, a construirla, aunque la maldad intente sabotearla. La belleza es un reflejo del alma, dijo Camila al técnico, mientras mostraba la cicatriz de su muñeca del día que combinó sus tristezas con un bisturí de papelería para eliminar sus desgracias con hemorragia poco después de enfrentarse a el espejo.
Esta sonrisa, mi piel, mi cabello tinturado de senectud resultó de mi restauración. Piensa mi querido técnico que vas al cielo, a la eternidad y te ofrecen la oportunidad de regresar a transformar tu actitud. Ella sonrió, le acomodó un abracito de gratitud al técnico porque su brillante trabajo simplemente iluminó sus pasos… esta vez, el corrientazo fue mutuo.