El "Check-List" invisible: Los desafíos biológicos y de fauna ponzoñosa en el turismo de Santander
Resumen
Santander, epicentro del turismo de aventura en Colombia, enfrenta desafíos en seguridad biológica debido a la fauna ponzoñosa y enfermedades crónicas. La integración de inteligencia biológica es esencial para garantizar la seguridad del viajero.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Miguel José Rodríguez Rey MD MSc Medicina Tropical (+573024743699)
Santander se ha consolidado como el epicentro del turismo de aventura en Colombia. El imponente Cañón del Chicamocha, los sistemas espeleológicos de Curití y los senderos de San Gil atraen a miles de viajeros anualmente. Sin embargo, mientras la industria ha perfeccionado sus protocolos en cuerdas y arneses, existe una frontera que apenas comenzamos a mapear con rigor: la seguridad biológica y el riesgo por fauna ponzoñosa del trópico.
Más allá de la adrenalina: El mapa de los patógenos crónicos
Para el turista, el contacto con la naturaleza es una búsqueda de bienestar. Pero desde la perspectiva de la salud pública, ciertos ecosistemas de nuestra región albergan agentes biológicos que no entienden de rutas turísticas. En Santander, el riesgo va mucho más allá de una reacción alérgica temporal; hablamos de patologías crónicas que pueden manifestarse meses después del viaje.
Un ejemplo crítico se encuentra en el turismo de cuevas y la remoción de suelos húmedos, donde la exposición a esporas de hongos puede derivar en paracoccidioidomicosis, una infección sistémica que afecta pulmones y mucosas. A esto se suman enfermedades endémicas como el Dengue, el Chagas y la Leishmaniasis, realidades biológicas de nuestro entorno que exigen una gestión técnica y científica, especialmente en zonas de pernocta en campo abierto.
Fauna Ponzoñosa: El riesgo en el rastrojo
El senderismo en Santander, desde la Mesa de los Santos hasta las selvas del Carare, nos pone en el territorio de la fauna ponzoñosa. El encuentro con serpientes de importancia médica (como la Bothrops asper o "talla equis"), escorpiones del género Tityus y arañas de importancia clínica (Loxosceles y Phoneutria), no debe ser visto como un accidente inevitable, sino como un factor de riesgo gestionable mediante inteligencia de campo.
Mención especial merecen los vectores silenciosos: las garrapatas. Aunque tradicionalmente asociadas al ganado, su presencia en rutas de senderismo ha despertado alertas por la transmisión de bacterias como la Borrelia (causante de sintomatologías similares a la enfermedad de Lyme) y diversas rickettsiosis. Estos diagnósticos suelen ser complejos y costosos, afectando la reputación de los destinos que no advierten ni previenen su exposición.
Hacia una "Inteligencia Biológica" en el Turismo
La pregunta para el sector turístico en este 2026 es clara: ¿Estamos ofreciendo una seguridad integral o solo mecánica? A nivel internacional, destinos de talla mundial en Costa Rica han implementado protocolos de "Inteligencia Biológica", donde el monitoreo de vectores y el mapeo de fauna ponzoñosa son parte de la oferta de valor.
En Santander, el reto es cerrar la brecha entre la aventura y la biociencia. No se trata de alarmar al viajero, sino de profesionalizar el destino. La competitividad de nuestro departamento dependerá de nuestra capacidad para integrar tecnología en la detección y prevención de estos riesgos, garantizando que el turista regrese a casa solo con fotografías, y no con una patología silenciosa.
El estándar de un "Destino Seguro"
El perfil del turista actual es más sofisticado. Ya no basta con garantizar que la cuerda no se rompa; el viajero busca la certeza de que el entorno ha sido analizado bajo el microscopio de la prevención.
Santander tiene hoy la oportunidad de liderar esta conversación en el país, elevando el estándar de bioseguridad ambiental. Es una inversión estratégica que protege tanto al visitante como a la marca de nuestra región ante el mundo.
Guía de Prevención: Cómo disfrutar de la aventura en Santander con "Inteligencia Biológica"
Recorrer las rutas de Santander es una experiencia única, pero el entorno tropical exige precaución. Siga estas recomendaciones para minimizar el riesgo frente a agentes biológicos y fauna ponzoñosa:
• Vestimenta Técnica: En zonas de vegetación densa o senderos húmedos, utilice siempre pantalón largo y camisas de manga larga. El uso de polainas puede ser un aliado crítico para evitar el ascenso de garrapatas y protegerse de mordeduras de serpientes en zonas bajas.
• Inspección Post-Caminata: Al finalizar su ruta, realice una inspección minuciosa de su cuerpo (especialmente en pliegues de la piel y cuero cabelludo) para detectar garrapatas. Una extracción temprana (antes de las 24 horas) reduce drásticamente el riesgo de transmisión de bacterias como la Borrelia.
• Seguridad en Cuevas: Si realiza espeleología, asegúrese de utilizar protección respiratoria adecuada (máscaras N95 o superiores) en zonas con presencia de guano (excremento de murciélago) para prevenir la inhalación de esporas de hongos como el causante de la histoplasmosis o la paracoccidioidomicosis.
• Evite el Contacto Directo: No manipule troncos caídos, rocas o cortezas de árboles sin protección, ya que son los refugios predilectos de escorpiones y arañas de importancia médica.
• Cuidado con las Fuentes de Agua: No consuma agua de ríos o quebradas sin tratamiento previo (filtrado o ebullición), incluso si parecen cristalinas. El riesgo de leptospirosis y otros parásitos hídricos es latente en zonas con fauna silvestre.
• Consulte Protocolos de Bioseguridad: Antes de contratar un servicio, pregunte a su operador turístico si cuenta con mapeo de riesgos biológicos y si su personal está capacitado en la identificación de riesgos ambientales más allá de los primeros auxilios básicos.