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Dos líderes

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Resumen

Trump y Netanyahu han demostrado un liderazgo impresionante, enfrentándose a amenazas globales con acciones estratégicas y decisivas. Su colaboración ha marcado un cambio en el escenario internacional, reafirmando su postura contra dictaduras y amenazas.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Dos líderes

Por: León Ferreira

Donald John Trump (1946) y Benjamín Netanyahu (1949) son dos líderes serios y contundentes. Son modelo de coherencia y estrategia. Cada uno ha dirigido a sus respectivos países para brillar en el escenario internacional. Trump condujo a EE.UU. a reafirmarse como la primera potencia y policía del mundo, y Netanyahu a Israel como la primera potencia del Medio Oriente. Cada uno en su concierto y de manera mancomunada haciendo acopio de tecnología militar lograron poner a raya al grupo terrorista Hamas para lograr la liberación de los secuestrados, luego de la barbarie del 07 de octubre de 2023, en una acción demoniaca, los terroristas de Hamas asesinarían a sangre fría a más de mil personas, secuestrarían y violarían a otras tantas al Sur de Israel, durante el Festival de Nova.

En los tres primeros meses de 2026, Trump logró capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro Moros (1962) en una de las operaciones más cinematográficas de la historia, puso en jaque la dictadura Cubana del Partido Comunista liderado por Miguel Mario Diez-Canel (1960), estableció aranceles por doquier, colocó tatequieto al presidente español Pedro Sánchez (1972) y ha liderado la lucha contra el narcotráfico. No en vano, recientemente EE.UU. participó del operativo que dio de baja al narcotraficante más poderoso de México, alias Mencho. Ha sido tan espectacular el liderazgo de Trump, que su contradictor presidente colombiano, autodenominado líder mundial de la vida, obediente viajó a la Casa Blanca, morigeró su discurso contra el Gobierno estadounidense y coopera hundiendo lanchas del narcotráfico en el Caribe, lo que antes consideraba crimen contra inocentes pescadores.

Se entiende por qué hubo tanta oposición del Progresismo mundial a la campaña electoral de Trump. Un centímetro, la distancia que separó la trayectoria de la bala disparada contra su humanidad el 13 de julio de 2024, sellaría el destino de muchos dictadores, entre ellos, Maduro, Diez-Canel y Khameneí (1939-2026). Si Kamala Harris (1964) fuese presidente, EE.UU. sería un convidado de piedra y no el contrapeso a la opresión provocada por el comuniprogresismo del Siglo XXI, auspiciado por grandes capitales como, Open Society Foundations del magnate húngaro estadounidense George Soros (1930), que tanto daño han hecho a las instituciones de familia, patria y democracia razonada.

Lo que sucedió el fin de semana pasado, previo a la festividad judía de Purim:  El ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra el régimen de Irán ha sido lo más plausible y procedente. El régimen de los ayatolás significa una amenaza existencial para la humanidad. Régimen que ha mantenido relaciones cercanas con las dictaduras cubana y venezolana; de paso sea escrito, también con el actual Gobierno colombiano; una de las primeras gestiones las realizó el entonces canciller Álvaro Leyva Durán (1942), hoy excanciller que, terminaría por demonizar el Gobierno del que formó parte.

Lo que Trump y Netanyahu hacen, más allá de defender la existencia de sus países, es proteger a la humanidad. El régimen iraní exagera de manera demencial una serie de valores chiitas, para justificar el sometimiento de las mujeres y la destrucción de EE.UU. e Israel. El movimiento feminista debería celebrar la caída de Khameneí. Han sido tan eficaces las recientes operaciones, “Furia Épica” estadounidense y “León Rugiente” israelí que, en los primeros dos días de combates cayó la cúpula iraní, el cónclave de ayatolás y sus sucesores también caerán dentro de un accionar legítimo, justo y necesario.

Trump y Netanyahu son dos gobernantes que lideran bien a sus pueblos, reivindican sus nacionalismos y han puesto el interés de sus nacionales por encima de la hipócrita tendencia comuniprogresista mundial que pretende separar humanidad de la Divinidad. La dupla Netanyahu-Trump no para de sorprender, es todo lo que está bien y del lado correcto de la historia. Benditos sean sus soldados. Vida eterna para Israel.

 

 

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