Donal Trump sacudió la economía mundial y se sentó a esperar reacciones
Resumen
La imposición de un arancel del 10% a las exportaciones colombianas hacia EE.UU. obliga al país a diversificar productos y mercados para mitigar el impacto. La medida podría generar sobrecostos de 1.400 millones de dólares anuales, afectando a más de 3.000 empresas.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Desde el mismo momento en que se posesionó Donal Trump como Presidente de Estados Unidos, inició una campaña de desestabilización de la economía mundial con aranceles proteccionistas para los productos norteamericanos, que han desatado una guerra comercial y enardecido a Estados que tienen negocios con el país del norte
La imposición de un arancel del 10% a las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos marca un antes y un después en el comercio exterior del país y obliga a reinventarse.
El contexto se remonta al tratado de libre comercio de 2012 que dejó libres de aranceles a casi todos los productos colombianos que llegan a ese país y ahora cobra mayor relevancia en el marco de la guerra comercial instaurada por Estados Unidos y China.
Las cifras reflejan un panorama complejo. El año pasado se registraron exportaciones por 14.336 millones de dólares, comprendidas en más de 11.000 partidas arancelarias. Empresas y autoridades se alistan para afrontar los impactos derivados de este nuevo impuesto, que afecta en forma directa a cientos de productos.
En el sector de combustibles y minerales, que acumula 5.700 millones de dólares en exportaciones, la aplicación del arancel no resulta relevante. Sin embargo, otros productos como piedras, metales preciosos, plantas vivas, café, frutas, limón, comestibles, materias plásticas, preparaciones alimenticias, calderas, máquinas y prendas de vestir enfrentarán modificaciones en sus flujos comerciales.
Es aquí en donde hay que entrar a repeler las medidas de Estados Unidos, porque Donal Trump sacudió la economía mundial y se sentó a esperar reacciones. Desde Colombia esa reacción debe ser la búsqueda de nuevos mercados, hacer alianzas comerciales.
Diversificar productos y mercados se impone como una estrategia esencial para mitigar el impacto de esta medida, la cual puede ser contraproducente para el mismo estado norteamericano, porque podría entrar en una recesión económica sin precedentes.
El costo total de esta medida del arancel del 10% se estima en 1.400 millones de dólares anuales de sobrecostos para las más de 3.000 empresas colombianas que exportan a Estados Unidos, cifra que exige respuestas concretas y coordinadas entre el sector privado y el Gobierno.
En regiones como Santander, la necesidad de diversificar mercados se vuelve imperativa. Productos como el limón Tahití, el cacao, el aceite de palma y el café son la gran alternativa para buscar otros mercados para mitigar la pérdida de competitividad con compradores norteamericanos.
El efecto de la medida se extiende a consumidores, importadores y mayoristas. Una disminución en la cantidad de pedidos y un incremento en los precios impactarán el bolsillo del consumidor final.
El Gobierno colombiano debe decidir si implementa subsidios o negocia acuerdos específicos para salvaguardar la competitividad de la industria nacional, porque la estabilidad económica y la resiliencia del sector exportador dependen de una estrategia clara que abarque la adaptación a un nuevo orden comercial global que no tiene marcha atrás.