Colombia tendrá este domingo las elecciones más costosas del mundo
Resumen
El sistema electoral en Colombia se desborda en costos, favoreciendo a políticos ambiciosos mientras el presidente derrocha en Hollywood. Los gastos electorales elevan las deudas y la carga sobre los ciudadanos, marcando una desigualdad evidente y creciente.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En medio del derroche oficial por la financiación de las consultas internas de las organizaciones electorales en Colombia, miles de millones de pesos ha costado la vanidad de personajes de la política nacional, que van a recibir más de ocho mil pesos por cada voto que coloquen en las urnas los sufridos contribuyentes de este país.
Mientras el presidente de la república se viste de payaso en una película filmada en Hollywood, al costo de cuatro millones de dólares, es impresionante la osadía del primer mandatario de la nación, al que le importa un bledo el llamado de las fuerzas sociales que reclaman mayores aportes del presupuesto nacional para las obras públicas y para los programas de vivienda social.
En Colombia se ha desbordado la financiación de las elecciones, al más alto costo que haya podido tener el ejercicio democrático.
Los hijos de los pobres, por ilustres que sean deben conseguir unos créditos bancarios impagables. Una campaña electoral para el senado de la república puede costar diez mil millones de pesos, que necesariamente se convierten en motor de la picaresca contratista, que se da silvestre en nuestro país.
La feria de vanidades, que protagoniza la exalcaldesa de Bogotá, Claudia Nayibe López Hernández, por la salud, la educación y la seguridad se convirtió en un negocio de las familias bogotanas, que han encarecido el costo de las campañas electorales.
Cuánto le cuesta al país ‘la gran consulta por Colombia’ donde se juegan los intereses de nueve (9) personajes que van a retranquear sus finanzas personales, para seguir ordeñando al presupuesto nacional.
¿Qué hace en el tarjetón electoral de la ‘Gran Consulta’ el ramillete de personajes que quieren figurar en el gabinete ministerial, todos los cuales van a recibir desde ahora miles de millones de pesos del presupuesto nacional, ¿para seguir viviendo de la ubre del estado colombiano? A sabiendas de que no pueden lograr un mayor resultado, adecuado a sus intereses personales, se preparan para hacer parte del gabinete ministerial, porque de eso viven ellos y sus respectivas familias.
Antaño se sabía que los candidatos presidenciales eran escogidos con antelación de uno o dos años, por las convenciones nacionales de los partidos históricos. Los conservadores fueron siempre más disciplinados que los liberales, al momento de tomar estas decisiones.
Ahora se han quedado atrás, rezagados por la indisciplina que se ha presentado al interior de esta colectividad. La gran consulta de precandidatos presidenciales ha sido el mayor evento de lambonería en la historia política del país. ¡Todos quieren figurar en el tarjetón presidencial, para aspirar a los respectivos ministerios!