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Carta abierta a la CDMB

Carta abierta a la CDMB

Resumen

La gestión ambiental en Bucaramanga sigue siendo un reto. Pese a los recursos, la desidia institucional ha permitido el deterioro de espacios verdes como el talud de La Salle, revelando una falta de prioridades frente a verdaderos esfuerzos por embellecer la ciudad.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Oscar Jahir Hernandez

Por: Oscar Jahir Hernández Rugeles

Hace una década, Bucaramanga se despertó con la noticia de que 21 árboles habían sido talados sin socialización previa en la autopista que la conecta con Floridablanca. La indignación ciudadana no se hizo esperar: comunicados, reclamos, debates acalorados. Pero como siempre, la indignación duró menos que una promesa en campaña y nadie respondió por la agresión ambiental.

Hoy, a escasos metros de donde ocurrió aquel episodio, el abandono de un espacio verde emblemático demuestra que la historia no ha cambiado. El talud del barrio La Salle, que alguna vez fue un referente de jardinería y paisajismo, hoy es un desastre visual, un rincón perfecto para que crezca la maleza, el desorden y el olvido institucional.

Lo curioso es que sí hay recursos y voluntad para pintar y despintar murales en la autopista dentro de la eterna y estéril discusión de “Las Cuchas Tienen Razón”, pero no hay ni un peso ni media idea para recuperar este espacio que sí le aportaría algo a la ciudad. Parece que sin grafitis de por medio, las instituciones no encuentran la motivación para mover un dedo ni justificar su existencia. Y aquí viene la pregunta obvia: ¿qué está haciendo la CDMB además de ver la hierba crecer y hacer publicaciones en redes sociales? Su función no es solo existir en el papel, sino garantizar que los espacios verdes de la ciudad se mantengan en condiciones dignas.

Pero claro, mientras haya tiempo para organizar brigadas de pintores políticos, campañas mediáticas y debates sin sentido, ¿quién necesita jardineros? Bucaramanga es una ciudad que se jacta de su “meseta verde”, pero ¿de qué sirve el discurso si los espacios verdes que ya existen se dejan en el abandono y se vuelven una vergüenza pública? Aquí no se trata de falta de recursos, sino de prioridades. Si hay dinero y logística para borrar un grafiti y volverlo a pintar según el ánimo de turno, ¿por qué no hay la misma determinación para limpiar, podar y embellecer un espacio que es de todos? El problema de fondo es la ausencia total de gestión y una desidia institucional que se disfraza de “planes ambientales”.

La comunidad no está pidiendo milagros, ni siquiera ideas brillantes, solo que la CDMB haga lo que ya debería estar haciendo. Que garantice que el medio ambiente urbano no sea otro campo de batalla entre la indiferencia institucional y el descuido absoluto. Porque si de verdad les importara la ciudad, no necesitarían que les griten para hacer su trabajo.

Aquí no se trata solo de devolverle la jardinería al talud de La Salle, sino de demostrar que la CDMB no es solo un logo en un membrete, sino una entidad que sirve para algo más que hacer publicaciones bonitas en redes sociales. Así que la pregunta queda servida: ¿seguirán ignorando el desastre hasta que alguien pinte un grafiti en el talud y entonces sí se den por enterados?

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por Oscar Jahir Hernandez

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